25 mayo 2022
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Así es el pianista español más reclamado del momento que este lunes actúa en Salamanca

“La música y las mascotas te eligen a ti”, asegura Juan Pérez Floristán, ganador del concurso Rubinstein 2021

23 ene 2022 / 09:24 H.
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Juan Pérez Floristán (Sevilla, 1993), el pianista español más reclamado del momento y ganador del concurso Rubinstein 2021, acompaña este lunes en Salamanca a la nueva Orquesta Clásica del Teatro Liceo en el X Ciclo de Conciertos de Cámara y Solistas.

Ha perdido la cuenta de sus actuaciones en Salamanca.

He actuado con recitales de piano solo, con música de cámara con mi Trío VibrArt, con una orquesta rusa de cámara; he estado dando clases... Y en Sorihuela he sido alumno dos semanas durante el último verano en los Cursos de Fuentes de la Voz de Vicente Fuentes: me lo pasé increíblemente bien, aprendí mucho y como parte de la experiencia pasó por allí Nao d’Amores con “El retablillo de Don Cristóbal”, espectáculo de títeres de Lorca que dirigía Ana Zamora. Fue maravilloso.

Este sábado daba un curso a alumnos del Conservatorio Superior de Música de Castilla y León.

Ha sido un encuentro con un poco de miscelánea: presencia escénica, de uso del cuerpo... algo diferente a una clase de piano. Fue divertido y, sobre todo, espero que útil para los músicos. Llevo dos años con teatro, aunque sin alardes y con humildad, y algo he aprendido. Y me sirve para compartir mis inquietudes más allá del piano. Creo que falta mucho manejo del cuerpo y conciencia corporal.

Es un artista multidisciplinar.

Llevo un par de años estudiando otras cosas. En mi conservatorio de Berlín tuve clases de presencia escénica. Y en su momento yo ya había hecho Pilates y yoga. Con 15 años empecé a tener problemas musculares y me puse a trabajar el asunto con un fisio especializado en músicos, que me sigue tratando. Siempre he tenido esa conciencia de mejorar mi postura, aunque los músicos somos muy celosos de nuestra manera de tocar.

Viaja mucho. ¿Cómo se cuida cuando está fuera de casa?

Cuido la alimentación lo mejor posible y me mantengo siempre activo. Me llevo en la maleta algunas gomas o algo para hacer ejercicio en la habitación del hotel. Los calentamientos y estiramientos son fundamentales: hay que darle los buenos días al cuerpo.

¿Es un superviviente de la música clásica?

Soy un disfrutón de la música clásica. Tengo el privilegio excepcional de convivir con obras de gran nivel y aprender de ellas; tengo la suerte de poder tocarlas y compartirlas con el público. También me gusta la enseñanza, la pedagogía y todo lo que está alrededor de los conciertos.

¿Tiene alguna pesadilla?

No le llamo pesadilla, porque sucede en ocasiones. Hay pianos que no están en condiciones. Eso es ley de vida: desde que uno aprende a tocar el piano, hay que lidiar con lo que le toca.

Aprendió a tocar el piano con su madre. Su padre es director de orquesta.

Con padres músicos, el terreno estaba abonado, pero no era obligatorio ser pianista. Simplemente se dio así. Si volviera a nacer, intentaría hacer las cosas mejor. Pero yo no me arrepiento del camino que he elegido.

Con 10 años se subió a un escenario y con 12 años realizó su primer recital en solitario. ¿La responsabilidad marca su vida?

Absolutamente. Toda elección conlleva una renuncia. He ganado grandes cosas en este camino que he elegido, pero he perdido otras. Algunas, como no ir de botellón a los 16 años, no las lamento en absoluto. Más tarde sí he salido de fiesta cuando me ha dado la gana. Pero cabe plantearse si uno puede elegir con 10 años: yo tocaba el piano gustoso y no me planteaba que me estaba perdiendo muchas fiestas. Igual que se dice que no somos nosotros quienes adoptamos mascotas, sino que son las mascotas las que nos eligen a nosotros, también creo que la música te elige a ti. Tú puedes rechazarlo, igual que puedes rechazar un amor. Pero es la música la que te elige tan pequeñito. Y si te gusta, ya es una relación probablemente de por vida.

En su página web se puede escuchar la música que interpreta. Es impresionante.

Me encargo yo de subir los conciertos, de mantener la página web, llevo yo las redes sociales, hago mis vídeos para YouTube... Por eso mi vida está a veces más cargada de lo que yo querría.

Hay que delegar más...

El problema no es delegar, sino que si tienes un séquito de personas trabajando para ti, eso hay que pagarlo y mantenerlo. Una prueba más de que una gran carrera da mucho dinero, pero es cara.

¿Está satisfecho con su remuneración y reconocimiento?

Sí. Me siguen sorprendiendo los comentarios positivos, que te dan energía para seguir adelante. A veces te planteas: ¿Esto le está gustando a alguien? Y a veces te encuentras con que sí le gusta a la gente, aunque te sorprenda.

Y está el aplauso del público.

Después de veinte años sobre los escenarios, sé leer bastante bien el aplauso del público. El aplauso no puede ser la guía. He ido a conciertos absolutamente catastróficos de grandes nombres que estaban mayores o han tenido un mal día y parecía que se caía el auditorio abajo. También comprendo que hay mucha parte de cariño en esa ovación, parte de haber crecido con un artista y haberle escuchado durante décadas. Que parte de ese aplauso es de agradecimiento, independientemente de que haya estado bien o no ese día. Pero he visto reacciones del público dignas de estudio. Fiarte del aplauso del público es peligroso.

Después de siete años en Berlín, volvió a España.

Vivir fuera es maravilloso en muchos sentidos, pero también hay que saber que esa etapa se termina. No había nada potente que me atase, y me dije: “Qué hago aquí pudiendo estar en Sevilla o en España”. Ahí se te empiezan a mover las prioridades y tienes que ser honesto: pensar qué te aporta aquello y si merece la pena realmente. Si la respuesta es sí, tienes que dejar de quejarte de la comida y el sol, y si la respuesta es que no te merece la pena, tienes que tener el valor de volver. Y dejar un país donde tienes grandes ventajas como artista. Pero no todo en la vida son ventajas profesionales.

No pensó solo en las ventajas profesionales y regresó.

Si me hubiera quedado en Alemania, a lo mejor en música clásica hubiera tenido alguna oportunidad que no he tenido... Pero no hubiera tenido esta explosión artística que he tenido en estos dos últimos años, que solo la he podido tener en España, en mi lengua materna, con mi gente y en mi tierra.

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