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Panorámica de la laguna del Cristo, en el termino de Aldehuela de Yeltes. CASAMAR
Una joya escondida: El ‘hotel de paso’ para diferentes especies de la dehesa salmantina

Una joya escondida: El ‘hotel de paso’ para diferentes especies de la dehesa salmantina

La Laguna de Cristo, en Aldehuela de Yeltes, ofrece en los meses de verano el espectáculo de la biodiversidad en directo | Es el humedal natural más grande de la provincia

Viernes, 13 de agosto 2021, 10:43

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A 68 kilómetros de la capital, entre las encinas de la dehesa charra, la laguna del Cristo ofrece cada verano un lugar de descanso a las aves migratorias que vuelan estos días hacia África para evitar los fríos del invierno europeo. Situada en el término municipal de Aldehuela de Yeltes. el mayor humedal natural de la provincia de Salamanca debe su nombre y al mismo tiempo se lo da, a la cercana ermita del Cristo de la Laguna. Naturaleza y tradición se encuentran en el corazón del campo charro.

La laguna tiene una extensión de poco menos de 24 hectáreas de lámina y una profundidad máxima de 1,50 metros. La superficie puede variar en función de los aportes de lluvia a lo largo del año, pero tiene un origen natural y se mantiene por flujos subterráneos de entrada y salida lentos y continuos, lo que favorece la calidad del agua con unos parámetros químicos similares durante todo el año.

Sin duda, el principal atractivo de la laguna del Cristo es la gran variedad de especies de aves que acoge, especialmente en estos meses estivales. En el último recuento realizado el pasado 18 de julio, se contabilizaron en la laguna más de medio millar de aves de 15 especies distintas. Desde hace dos años, la Junta de Castilla y León incluye este humedal en su Plan de Monitorización del Estado de Conservación de de la Biodiversidad en Castilla y León, por el que celadores y agentes de Medio Ambiente llevan controles mensuales que recogen qué especies y cuántos ejemplares lo utilizan a lo largo de todo el año.

La gran movilidad de las especies acuáticas las lleva a aprovechar en sus desplazamientos los mejores lugares donde descansar, alimentarse o, en su momento, reproducirse, variando en función de factores como los niveles de agua del humedal, los efectos de las sequías y otros aspectos. “Lo mejor es que nunca sabes lo que te vas a encontrar; ahí está el principal atractivo de la laguna del Cristo. Es una joya”, destacan desde el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Salamanca.

La presencia más numerosa en estas semanas estivales es la de las anátidas más comunes: patos como los ánades azulones y los ánades friso, que se posan por centenares en los humedales más grandes.

Con ellos, otros de los ‘veraneantes’ en el humedal de Aldehuela de Yeltes son las espátulas, especie de ave zancuda que se reconoce fácilmente por su curioso pico largo y aplanado al que debe su nombre. Las aves que detienen su vuelo en Salamanca estos días proceden de los Países Bajos y, tras descansar, continúan hacia los lugares de invernada en el continente africano.

En viaje desde el norte de Europa, las cigüeñas negras también acostumbran a hacer ‘parada y fonda’ en la laguna del Cristo. Descansan, se alimentan, reponen fuerzas y continúan hacia el estrecho de Gibraltar. Otra especie muy presente estos días es la garceta grande, aunque también se pueden ver ejemplares el resto del año.

Con la llegada del mes de agosto se hace más habitual la presencia de limícolas —aves que viven en el limo o lodo— como el chorlitejo chico, la cigüeñuela, el avefria o el archibebe. El barro de las orillas de la laguna es su hábitat durante su estancia en el gran humedal del Campo Charro.

Fuera de los meses de verano, la vida en la laguna late con el paso de ánades azulones y ánades frisos así como de otras especies que en esta ocasión migran camino del norte cuando termina el invierno. Allí criarán para meses después emprender el camino contrario a sus zonas de invernada.

La laguna del Campo Charro tiene, sin embargo. inquilinos más o menos permanentes. Entre estos están el zampullín chico, la focha común y el somormujos lavanco, que se distinguen por construir sus nidos flotantes sobre el agua. Otra especie muy presente es el vistoso martín pescador. Y ninguno puede estar tranquilo cuando por encima vuela el aguilucho lagunero, el depredador ‘residente’ en la zona.

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