27 junio 2022
  • Hola

Góngora, presa del embrujo bejarano

El poeta y dramaturgo cordobés llegó a dedicar una de sus obras poéticas, “Soledades”, a Alonso Diego López de Zúñiga, duque de Béjar

14 abr 2022 / 18:49 H.
Ver Comentarios

La Universidad de Salamanca ejerció durante buena parte de los siglos XVI y XXII, considerados como el Siglo de Oro de las letras españolas, como gran polo de atracción de las mentes más singulares y privilegiadas de la literatura española. Los autores más insignes y sobresalientes de la época dorada de la creación literaria en España estudiaron, vivieron, visitaron o simplemente pasearon por las calles de la ciudad del Tormes.

Pero no solo el Estudio salmantino fraguó el carácter y horneó el gusto literario de poetas y dramaturgos. La vecina Alba de Tormes, con la Casa Ducal al frente, también se convirtió en estos años en refugio e impulso de los nuevos talentos literarios —Lope de Vega, Calderón de la Barca, Juan del Enzina o Garcilaso de la Vega son un claro ejemplo—. Y algo parecido hizo desde tierras serranas el Duque de Béjar, que, unas veces con más acierto que otras, tampoco eludió su compromiso de ejercer de mecenas de algunos de estos autores.

Es el caso de Luis de Góngora (1561-1627), gran conocedor de la provincia de Salamanca —sus cinco años de estudio en la Universidad son buena muestra de todo ello— y muy especialmente de la comarca de Béjar y de su ciudad en particular, al igual que lo hicieron sus contemporáneos Cervantes y Lope de Vega, y más tarde también figuras de la talla de Unamuno, Torrente Ballester, Cela y Hemingway, entre otros.

Aunque muchas de sus composiciones están salpicadas de referencias salmantinas, tal vez ninguna tan explícita como sus “Soledades”, un libro de poesía dedicado a la figura de Alonso Diego López de Zúñiga y Sotomayor, duque de Béjar, donde de nuevo un autor de la época vuelve a mostrar el interés por encontrar un mecenas entre los miembros de la nobleza y también el de estos hacia aquellos para que sus obras ensalzaran su nombre y el de sus antepasados.

Mucho se ha escrito sobre el sentir de Góngora en estos versos dirigidos al duque de Béjar con testimonios e impresiones de los estudiosos de su obra no siempre coincidentes en sus apreciaciones. Pero en lo que sí comparten testimonio es en reconocer que Góngora muestra a través de esta dedicatoria un gran conocimiento de Béjar, de su entorno y de su naturaleza. En este sentido, nombra al oso, fiera que habitaba en el paraje conocido como “Garganta del Oso”, así como la siempre apreciada nieve de la sierra y la proximidad de la Vía de la Plata y su uso como camino de peregrinación hacia Santiago. Y lo mismo ocurre con sus referencias a las peñas de la sierra, a la rica y variada fauna de los montes como lugares de abundante caza e incluso al desglose que presenta sobre los árboles más habituales de la zona: pinos, encinas y robles. Y qué decir del propio duque de Béjar, al que ensalza en sus versos como si descansara ocioso en su finca de El Bosque.

Pero no solo el duque de Béjar parece estar en el punto de mira del poeta y dramaturgo cordobés. También el duque de Alba, Antonio Álvarez de Toledo es objeto de referencia en algunos de sus escritos, tanto es así que el propio valedor de jóvenes talentos literarios ordena reunir en un libro propio, que se conoce como “Cancionero del Duque de Alba”, algunas piezas literarias de los autores más renombrados del momento, entre los que figura Góngora, del que recoge una serie de poemas, tal y como revela un estudio de Marcial Rubio.

Y es que la vinculación de Luis de Góngora con Salamanca es más que significativa. Hasta su Universidad se desplazó en 1576, cuando solo contaba con 15 años, para estudiar Cánones (lo que hoy sería Derecho). Y aquí permaneció hasta 1581, cuando a la edad de 20 años regresa de nuevo a su Córdoba natal. Y lo hace sin el título de licenciado por la Universidad de Salamanca, aunque tal vez sí logró graduarse como bachiller, tal y como recoge en su estudio “Nuevos datos biográficos de Góngora” (1962) Ricardo Espinosa, quien en dicha obra relata todo el recorrido estudiantil de Góngora en Salamanca y sus devaneos en la ciudad.

A pesar de su fracaso como estudiante, Luis de Góngora alcanzó en Salamanca una gran fama y prestigio como escritor, logrando un gran éxito entre sus compañeros de clase. No en vano, fue aquí donde comenzó a fraguarse su vocación de poeta. Los estudiosos de su obra dicen que Salamanca le inspiró para sus poesías amatorias, letrillas satíricas y romances. Pero también Salamanca contribuyó a su asentamiento como uno de los grandes referentes de la literatura española de todos los tiempos. Tanto que se convirtió en el poeta más renombrado de su época, recibiendo los elogios de Lope y de Cervantes, pero no tanto de Quevedo, al que convirtió en su enemigo acérrimo.

Recupera variable LOGO:
https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/d02eb2dc-2fcb-4c80-a2f6-a5cfab1e30e3.svg

https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/a835bb89-65e8-449c-9619-d30e7c8e74ec.png