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Evangelina Hernández, una de las primeras alcaldesas de la democracia: ‘Solo quería hacer algo por el pueblo’

Esta farmacéutica, actualmente jubilada, fue elegida alcaldesa de Fuentes de Oñoro en 1979 y, durante su legislatura, logró llevar el agua a las casas del pueblo y establecer el servicio de recogida de basuras, “necesario” para mejorar la salubridad

Domingo, 23 de abril 2023, 18:28

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Evangelina Hernández accedió al cargo de alcaldesa en Fuentes de Oñoro en las primeras elecciones democráticas de la provincia, en 1979, y, tras los cuatro años de legislatura, decidió retirarse de la política para continuar en su profesión como farmacéutica del pueblo. Ahora, a sus 89 años, describe su ascenso al puesto como “un poco inconsciente y loco” aunque reconoce que fue todo un “honor”.

Ni siquiera fue ella directamente quien tomó la decisión de presentarse para ser la primera edil: “A mí ni se me había pasado por la cabeza, pero mis amigos y la gente comenzó a animarme cuando se hicieron las candidaturas y se les ocurrió ponerme. Al final era una persona normal y corriente. Me llevaba bien con todo el mundo”.

Red de abastecimiento y basuras

El objetivo de Evangelina, tal y como relata, era llevar el agua a las casas del pueblo, lo cual consideraba, desde su punto de vista de sanitaria, como “necesario”. Y así fue, durante los cuatro años de legislatura, la mujer, junto a su equipo de gobierno, logró realizar toda la red de abastecimiento y de alcantarillado de Fuentes de Oñoro. “La política no me interesaba mucho, solo quise hacer algo por el pueblo y, al ser sanitaria, mi mayor interés era tener agua corriente en el municipio”, comenta.

Actualmente, Evangelina no ha cambiado mucho su punto de vista respecto a la política: “Ni entonces ni ahora me interesa mucho. Tengo mis ideas y me gusta saber qué pasa, pero no estar ahí dentro. Si quiero hacer algo por los demás, lo puedo hacer igualmente”.

En este sentido, reconoce, sincera, no haber accedido al cargo queriendo hacer “grandes cosas”: “Quería cubrir la gran necesidad de traer el agua corriente y, una vez lo logré, quise volver a dedicarle todo mi tiempo a la farmacia”.

Además de conseguir este gran propósito, la que fuera alcaldesa también puso en funcionamiento el primer servicio de recogida de basuras. “Al principio venían con un tractor”, recuerda entre risas.

Mayoría masculina

La vecina oñorensa afrontó el cargo en un panorama político en el que las mujeres ocupaban un papel minoritario, más todavía que ahora. De hecho, Evangelina era una de las únicas cuatro alcaldesas en toda la provincia, junto a Gloria García en Espeja, Mª Encarnación en San Pedro del Valle y Lucía Torres en Ledesma. A pesar de ello, no recuerda haberse sentido discriminada “en ningún momento”. “El equipo de Gobierno estaba formado todo por hombres, pero nunca me sentí discriminada ni por los de mi partido ni por los de la oposición”, comenta. A este respecto, Evangelina se enorgullece de que la eligieran a ella “aunque yo misma pensaba que no valía para ello”. De hecho, destaca que siempre se sintió “arropada”.

La única ocasión donde la que fuera alcaldesa de Fuentes de Oñoro llegó a sentirse un poco “fuera de lugar” tuvo como escenario la sede del Gobierno Civil -subsumido por lo que desde 1997 es la Subdelegación de Gobierno- en Salamanca. “Había una reunión de tantos hombres y estaba yo sola de mujeres. Ahí sí pude llegar a encontrarme como si no hubiera sido muy bien recibida”, recuerda.

Su familia nunca mostró ni una seña de rechazo a que Evangelina fuera alcaldesa del pueblo donde trabajaba. “Partimos de la base de que soltera era y soltera soy”, comienza explicando, “pero tanto mi hermana como mi padre me han mostrado su apoyo en todas las cosas que yo quisiera hacer”. Aunque, según cuenta, su padre podía darle su punto de vista, “siempre ha sido liberal en el sentido de que siempre me dio apoyo en todas las cosas que yo quería”.

Hace ya 44 años desde que Evangelina asumió la responsabilidad principal en el primer ayuntamiento democrático de Fuentes de Oñoro y, desde su casa en el municipio, recuerda cómo mucha gente le decía lo “valiente” que era en aquella época. “Ellos me decían que era valiente, pero en vez de eso yo les decía que era una insensata”, asegura en un continuo tono humorístico.

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