20 marzo 2019
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Cuando José Pinto comenzó a ser el “ganadero de la tele”

En una de sus primeras entrevistas en febrero de 2008, repasaba los concursos por los que había pasado antes de hacer historia en “Saber y Ganar”

27 feb 2019 / 18:20 H.

Cuando José Pinto abandonó el anonimato llevaba sólo una década dedicado a la ganadería, concretamente a la cría de “los mejores charoleses” de la provincia de Salamanca, según sus palabras. Así lo reconocía en enero de 2008 en una entrevista que le realizó Marta Gonzalo para el suplemento de Campo de LA GACETA. Por entonces ya había pasado por tres concursos televisivos y se disponía a participar en el cuarto, “Alta Tensión”. En ninguno de ellos “echó raíces” como sí lo haría tiempo después en “Saber y Ganar”.

El primer concurso donde se le pudo ver en televisión fue en “¿Quieres ser millonario?” donde logró llevarse 72.000 euros. “La mitad se los quedó Hacienda”, recordaba con sorna Pinto en aquella entrevista. El ganadero fallecido este miércoles a consecuencia de un infarto se llevó un gran recuerdo del presentador de aquel concurso y hoy conductor del programa de citas “First Dates”, Carlos Sobera.

“Uno contra 100”, de Juan y Medio, fue el segundo programa donde intervino, aunque en aquella ocasión con peor suerte, ya que por arriesgar

en la última pregunta perdió todo el dinero que llevaba acumulado (12.000 euros)—. Antes de concursar en “Alta Tensión” también se le pudo ver en “Money money”, un programa muy efímero donde logró embolsarse 8.000 euros.

Pinto reconocía que su afición a la lectura era la clave para poder concursar con garantías en este tipo de programas porque “vete a saber de qué te pueden preguntar”. En aquella entrevista recordaba anécdotas como cuando se cruzó en un plató con Paula Vázquez, a la que recuerda como “una calavera con pelo. Estaba demasiado delgada, muy seca”.

El ganadero de Casillas de Flores también hacía gala de su carácter reivindicativo y comprometido, ese con el que se ha ganado el cariño de miles de personas en toda España. Pinto se quejaba de la complicada situación que atravesaba el campo. “Somos el último mono. Las

administraciones deben asumir este problema como una cuestión de Estado. Nadie, de ningún partido, ha asumido la problemática de este sector y no nos tienen en cuenta para nada. Sólo se acuerdan de nosotros cuando a la hora de resolver el conflicto, se benefician terceras personas como pasó con las ‘vacas locas’, donde enseguida se sacó una normativa en la que las posibles ventajas se las llevaba gente

que no vive del campo”, aseguraba. Una queja que hoy volvería a suscribir sin lugar a dudas, aunque Pinto puede estar orgulloso de haber ayudado con su popularidad a dignificar aún más este oficio.