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Pepe Galiano atiende a una clienta en su tienda de ultramarinos de Zorita de la Frontera. JORGE HOLGUERA
El comercio de pueblo agoniza en la provincia

El comercio de pueblo agoniza en la provincia

Zorita de la Frontera y Peñarandilla conservan su tienda pese a tener menos de 200 habitantes

Domingo, 19 de mayo 2024, 06:30

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El futuro de las tiendas tradicionales de alimentación del pueblo o comercios de ultramarinos es bastante negro. «En cualquiera de los pueblos, negocio que se cierra, negocio que no se abre», lamenta Pepe Galiano, propietario de la única tienda supermercado que queda en Zorita de la Frontera.

Para este profesional la razón está clara. «La gente se dedica a no comprar en los pueblos y compra fuera, en las grandes superficies», explica. «En los pueblos compra los olvidos, se me ha olvidado el azúcar, el aceite... y no hay otra», sentencia este vecino de Zorita de la Frontera que lleva 32 años de cara al cliente.

En los olvidos pensó Juan Carlos Boriles, que gestiona el bar municipal de Cantaracillo, otra localidad sin tienda. Por esa razón durante un tiempo incorporó a su negocio de hostelería un pequeño rincón dedicado a tienda de los olvidos. Pero dado el poco éxito de la iniciativa finalmente optó por quitarlo.

En la zona de Peñaranda de Bracamonte muchas localidades ya no tienen ni un solo comercio, a estas se incorporaron en 2023 Poveda de las Cintas y El Campo de Peñaranda.

«En el Campo de Peñaranda había carnicería, pescadería, panadería, comercio y supermercado», recuerda Germán Yenes García, que dedicó su vida al comercio junto a su esposa Milagros Paz Bermejo. Ella atendía la tienda de El Campo de Peñaranda y él primero gestionaba también una tienda en Cantalpino y después abrió pescaderías en Palaciosrubios y Poveda de las Cintas.

En esta zona de la provincia hay dos localidades que son la excepción, ya que son las únicas con menos de 200 habitantes que mantienen un comercio abierto. Una es la de Zorita de la Frontera y otra la de Peñarandilla. En ambas los propietarios saben que cuando llegue el cierre será definitivo.

Un pueblo en el que se mantiene vivo el comercio gracias a una iniciativa municipal fue El Pedroso de la Armuña, donde el Ayuntamiento habilitó un local como comercio para poder alquilarlo a bajo precio y así se mantuvo la tienda abierta.

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