29 junio 2022
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Una tendencia imparable

20 may 2022 / 07:55 H.

    La encuesta que hoy publicamos en LA GACETA viene a confirmar los temores del aparato de propaganda de La Moncloa, que anda de los nervios ante la posibilidad, cada día más probable, de que el sanchismo sea expulsado del Gobierno en cuanto se convoquen elecciones. Dice el sondeo que el PP de Feijóo está ya dos puntos por encima del PSOE y que la suma con Vox y Ciudadanos rebasaría la mayoría absoluta. La proyección coincide con lo que señalan todos los estudios demoscópicos salvo el CIS del cocinero Tezanos, y la tendencia parece imparable. La otra parte muy interesante de la encuesta es que por ella nos enteramos de que Ciudadanos sigue existiendo, al menos en la mente de algunos votantes.

    El sondeo detecta también un cierto hartazgo de los españoles con las insoportables trolas del presidente del Gobierno. Tres de cada cinco están convencidos de que fue Sánchez quien encargó espiar a los golpistas catalanes, pese a que el aparato monclovita lleva semanas negándolo.

    Hay nervios y desazón entre los pasajeros del Falcon y comienzan a aparecer síntomas de desesperación en la cúpula del sanchismo. Y eso no es bueno ni para ellos, ni para España.

    El propio Sánchez, siempre exquisito en sus mentiras, está perdiendo las formas. Ya no consigue mantener esa admirable capacidad para adoptar en todo momento su habitual pose de anuncio de varón dandy. A Él, que nunca se sale del guion de la banalidad, salvo cuando recurre a las sobadas acusaciones a la derecha, ayer mismo le traicionó el subconsciente y llamó “piolines” a los policías y guardias civiles que acudieron a Barcelona a sofocar la rebelión de sus amigos golpistas. Sánchez asumió así el lenguaje de los convictos catalanes, para cabreo de toda la oposición y de los propios agentes. Una cosa es que a las fuerzas y cuerpos de seguridad les insulten los de ERC, Junts o Bildu y otra que lo haga su jefe, que debería ser el presidente de todos los españoles.

    La estrategia para frenar la debacle del PSOE, diseñada por setecientos bien pagados asesores, no pasa por intentar arreglar ninguno de los muy graves problemas que aquejan a los españoles. De momento están ocupados en extender cortinas de humo aludiendo a la corrupción del PP (del PP de los tiempos de Maricastaña) y en sacar la pancarta del feminismo radical. No parece que les esté dando mucho resultado, pero ellos insisten.

    Así que la valoración de Sánchez como presidente está por los suelos, como también recoge la encuesta para LA GACETA, y Feijóo sube en intención de voto semana tras semana.

    Y eso que el gallego ya empieza a meter la pata, con esas estupideces del bilingüismo cordial y el timo de las nacionalidades. Si alguna esperanza tiene Sánchez de seguir durmiendo en la Moncloa a partir de 2023 esta pasa por que Feijóo recaiga en la condescendencia marianista con los rebeldes catalanes. Algo que los votantes no le perdonaron a Rajoy y que volvería a situar al PP en la zona tibia de la que todo el mundo huye en Cataluña.

    Eso, o que Vox asomara la patita en Castilla y León de forma que el poderoso aparato de propaganda del Gobierno y sus filiales mediáticas pudieran recuperar la fuerza del “¡que viene la ultraderecha”. De momento no hay nada de esto. El nuevo consejero de Agricultura, Gerardo Dueñas, dejó claro ayer en las Cortes regionales que no solo continúa la línea de su antecesor del PP, sino que le copia textualmente el programa. Y cuando el PSOE le pregunta por las ayudas a las mujeres rurales, resulta que el de Vox las considera fundamentales para el campo, y no propone someterlas a ninguna vejación ni tortura, como le gustaría a los socialistas.

    En estos días aciagos para el Gobierno, ni siquiera Vox le da alegrías a Su Sanchidad.

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