17 octubre 2019
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Sin filtro y con filtro

07 oct 2019 / 03:00 H.
Manuel Muiños
Renglones torcidos

Hace un par de días, por casualidades de la vida, me encontré con uno de esos alcaldes también de toda la vida, casi eternos. De esos que entendieron la política como servicio y entrega, como lucha por lo suyo y los suyos, de esos que aman a su pueblo y a su gente y, más allá de la ideología, la discusión o la discrepancia, pelea por la superación de todos. Un alcalde de los que quedan pocos, en esta provincia quizá uno. Comenzamos el diálogo de manera espontánea y fluida, como siempre. El buen hombre dio rienda suelta a su necesidad de liberar toda su bondad y expresar su disgusto, rechazo y desprecio ante toda injusticia. De un modo especial puso de manifiesto su malestar por la realidad política de este país. Sin ningún tipo de filtro, con claridad meridiana, sin faltar al respeto y con la mochila cargada de dinamita argumentaria propia de la edad y la experiencia, repartió a diestra y siniestra sin olvidarse de los de en medio.

Digno de ser grabado dicho momento, pues con humildad y sencillez fue desgranando episodios pasados y presentes que le permitían atisbar el futuro inmediato de los partidos políticos de turno, manteniéndose leal al suyo. Sin duda alguna la experiencia de vida juega a su favor. Su edad más próxima a los noventa que a los ochenta y la cabeza muy bien amueblada y muy crítica, aunque aquellos a quienes no interesa su análisis traten de hacer ver a los demás dichos comentarios como desvaríos propios de la edad, invita a una reflexión seria del momento que vivimos y el maltrato y el mal uso que se está dando a la política.

Sin filtro y asumiendo su margen de error. Sin filtro y comprometido con la realidad, preocupado por el futuro de los que vienen detrás. Sin filtro y con autenticidad. Sin filtro y con coherencia en sus planteamientos. Sin filtro y enamorado de su pueblo y su comarca. Sin filtro y con la mirada cargada de esperanza ante las injusticias y los malos planteamientos políticos y empresariales que se avecinan, si Dios no lo remedia y las distintas instituciones políticas provinciales y regionales no hacen oreja, para toda la mancomunidad de Cabeza de Horno. Sin filtro siente en profundidad, en lo más hondo de su ser, la rabia y la impotencia que le genera la falta de sentido común y la incoherencia en los planteamientos políticos para el mundo rural, en una de las zonas más castigadas de la geografía salmantina y que se ha defendido como buenamente ha podido, sabido y le han dejado a lo largo de la historia. Realmente es agradable que personas sin filtro nos hagan ver la necesidad de poner filtro a la incompetencia, la despreocupación, la desidia, la dejadez cuando no la desfachatez de quienes en lugar de servir a la política se sirven de ella. Sin filtro y con filtro, hemos de ejercer el cargo con honestidad.