18 mayo 2019
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¡Programa, programa, programa!

15 mar 2019 / 03:00 H.
César Lumbreras
La trastienda

Creo recordar que fue Julio Anguita el que acuñó aquella frase que hace unos años causó furor que decía lo de “programa, programa, programa”. Y digo yo que tenía razón. Queda mes y medio para las elecciones y se habla mucho de personas, de peleas internas, de primarias, de candidatos y muy poco o casi nada del programa con el que van a concurrir los partidos a la cita con las urnas para elegir diputados y senadores. Debo ser un bicho raro, pero me gustaría conocer sus propuestas en asuntos que me afectan y creo que al resto de los ciudadanos también. Pongo tan solo unos ejemplos. El primero, las pensiones. ¿Quién no tiene un pensionista en la familia? En todas hay un jubilado, que en algunos casos ha sido una ayuda de gran importancia durante la última crisis, de la que todavía no hemos salido. Me gustaría saber cómo se van a pagar las pensiones en el futuro inmediato y a medio plazo. No creo que sea mucho pedir. Y además quiero que me lo expliquen de forma clara y sencilla.

Así podría seguir con la sanidad, la educación, el transporte y el agua. Como siga sin llover, de nevar este año parece que hay que olvidarse, podemos tener graves problemas de suministro durante el verano. En estos momentos las reservas de agua son inferiores a la media de los últimos ejercicios y, lo que es más preocupante, no hay mucha nieve en las montañas por lo que las aportaciones a los embalses durante el deshielo no van a ser muy abundantes. ¿Algún partido defiende un pacto de Estado sobre el agua? Otro tanto se puede decir del grave problema de la despoblación, de tanta actualidad en Castilla y León. Ya, puestos a pedir, me gustaría que los políticos me ofreciesen soluciones realistas y no demagógicas y para agradar.

Y, sobre todo, agradecería mucho que, luego, el partido o partidos que gobiernen cumplan con sus promesas o, por lo menos, si no es mucho pedir, que no hagan lo contrario de lo que anunciaron. Es decir, que si prometieron bajadas de impuestos, pues eso, que los bajen o, por lo menos, que los dejen iguales, porque luego siempre tienen una excusa a mano para subirlos. Creo que no es mucho pedir. Pero también reconozco que debo ser un ingenuo. Mientras tanto, se acaba el invierno y la próxima columna será ya en primavera. Una primavera que se presenta muy caliente desde el punto de vista político por las elecciones; desde el económico, por los nubarrones que hay en el horizonte y, desde el climatológico, por las temperaturas y por los últimos informes de la ONU. Y eso, por no hablar del Brexit, asunto del que estoy cansado y en el que me encuentro perdido.