17 agosto 2022
  • Hola

No se puede ser más tonto

04 may 2022 / 03:00 H.

    Qué imagen está trasladando al mundo este presidente, qué vergüenza! Se sabe que las personalidades que ocupan puestos relevantes en las instituciones del Estado, aquí y en todo el mundo, son objeto de seguimientos, espionajes y tienen que ser conscientes de que pueden tener pinchados sus dispositivos móviles.

    Pero ningún jefe del Estado o del Gobierno es tan infantil de reconocer públicamente fallos en los sistemas de seguridad de su propio país. Por varias razones, pero fundamentalmente uno no hace públicas sus debilidades ante el mundo. Pero también porque deja al Centro Nacional de Inteligencia a la altura de Mortadelo y Filemón, “espías secretos”, y a los españoles con una sensación de desprotección e indefensión totales. ¿Qué fiabilidad trasladamos fuera de España?

    Los socios pro-golpistas de Sánchez estaban cabreados como una mona con el señor presidente por el asunto de los espionajes con el sistema Pegasus y le habían amenazado con romper y dejarle en minoría en un Gobierno que hace aguas por todos los lados.

    Sánchez ya había metido a la zorra a cuidar del gallinero en la Comisión de Secretos Oficiales, donde ha dado cabida a lo mejor de cada casa para contentar a sus socios, que le dé lo que le dé siempre estarán insatisfechos. Es decir, que los golpistas de ERC, la Cup y JuntsxCAT y los proetarras de EH Bildu se han colado en esa delicada comisión que trata los asuntos más sensibles de la seguridad nacional.

    Pero parece que semejante barbaridad todavía le ha parecido poco y a Sánchez no le ha quedado más remedio que desvelar el lunes gimoteando que él también había sido espiado. Vergonzoso, pueril, infantil y demasiado peligroso para los españoles.

    La comparecencia del ministro de la Presidencia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, a primera hora de la mañana del lunes, jornada festiva en una gran parte de España, para desvelar el espionaje al que había sido sometido el presidente y la ministra de Defensa, Margarita Robles, fue penosa.

    El mensaje es que ya estaban al mismo nivel los 65 independentistas, cuyo teléfono había sido hackeado, y Sánchez y su ministra. De verdugos se habían convertido en víctimas, como el presidente de Cataluña Pedro Aragonés y el resto de los golpistas. No hay motivos, queridos socios del sanchismo, para que ustedes rompan con el pobre presidente, al que le han robado 2,6 gigas de datos del teléfono, mientras que el destrozo a la ministra de Defensa solo ha sido de 9 megas. Por supuesto, don Pedro, alias “el embustero”, no sabe qué información “sensible” le han podido hackear. Ni siquiera sabrá qué es lo que llevaba en el móvil para almacenar semejante cantidad de datos.

    Los servicios de inteligencia y los expertos recomiendan a cargos susceptibles de este tipo de operaciones no llevar muchos datos en el móvil y no dar el número, salvo a la familia. Lo de Pedro, si no fuera porque es el presidente del Gobierno y el asunto es de una gravedad extrema, sería bastante cómico, como es todo lo que hace o dice.

    Pero, ¿quién sabe qué hay de verdad y qué hay de mentira en la información que vocearon el lunes desde el Gobierno? Puede que ocurra como con el caso de los sobres con las balas o la navaja manchada con tomate Orlando que recibieron el entonces vicepresidente de Podemos, Pablo Iglesias, y el ministro Grande-Marlaska. Hicieron de ello “casus belli” hace poco más de un año, en la campaña electoral de la Comunidad de Madrid, que finalmente ganó Ayuso por goleada, y ya no se ha vuelto a saber nada. El asunto era gravísimo, pero se archivó y nunca más se supo. Ya no interesa saber quién envió esos sobres amenazantes.

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