13 diciembre 2019
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Luces navideñas

02 dic 2019 / 03:00 H.
Manuel Muiños
Renglones torcidos

Mi paisano Abel Caballero, ministro para siempre, se ha cubierto de gloria una vez más, se ha venido arriba, se ha subido a la noria mediática del consumismo y se ha puesto de moda. Él y la ciudad olívica, a la cual dirige con entusiasmo, y si no a las urnas me remito. Sin duda alguna, como le sucedió a su antepasado, le brotan muchos cainitas envidiosos dispuestos a descalificarle siempre que puedan, a tiempo y a destiempo. Es este, el cainismo, un deporte nacional muy arraigado, sobre todo en las provincias pueblerinas de la geografía nacional. Véase si no el tiempo que perdemos en descalificaciones unos y otros, tratando de vencer y no de convencer, frase muy conocida en Salamanca y menos practicada de lo que sería necesario. Quizá de haberla practicado más, Salamanca tendría mejor presente y un futuro más esperanzador, con más luces y menos sombras, con más certezas y menos incertidumbres.

Las luces navideñas son efímeras a la par que repetitivas año tras año, como las promesas electorales y otras muchas que realizamos de manera inconsciente en muchos momentos y circunstancias de nuestra vida. Abel Caballero y Vigo le dieron al interruptor de encendido y pasadas las entrañables fiestas navideñas le darán al de apagado; sin embargo, la ciudad continuará brillando con luz propia. La crisis es evidente, pero las luces navideñas de la ciudad de Vigo disipan las sombras que esa crisis provoca: ni una plaza hotelera en la ciudad hasta el día 7. Algo no me cuadra, me deslumbra tanta claridad, alguien miente, algo falla, los ricos más ricos y los pobres más pobres pero todos tan contentos ¿dónde está el truco? Alguien tiene más luces que las navideñas de Vigo. Alguien enciende y apaga, alguien manipula las conciencias y las vidas del común de los mortales a su antojo.

El Blas Fraile o Black Friday, papá Noel y los Reyes Magos han pasado a la historia, al baúl de los recuerdos. Por supuesto el niño Jesús brilla por su ausencia, María y José no tienen portal donde cobijarse y la mula y el buey en una reserva especial para animales maltratados. Hoy no se arma el Belén, más bien se desarma justo cuando más necesario es. Justo cuando más necesidad hay de acoger, de compartir, de aceptar, de respetar. Inmigrantes, refugiados, maltratados, parados, pobres, necesitados, enfermos, ancianos, muertos de hambre, de frío, sin techo, ... en masculino, femenino y en toda variante de género posible, humanos todos.

Me niego a encender las luces navideñas, de Vigo y de cualquier rincón del planeta si me deslumbran y no me dejan ver el rostro humano de la Navidad.

Así pues, luces y acción.