24 agosto 2019
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Los tres nichos de Unamuno

10 ago 2019 / 03:00 H.
José María Hernández Pérez
Minucias salmantinas

El nicho 340 con los restos de Unamuno, en la galería de san Antonio del cementerio salmantino, es la tumba más conocida, pero la mayoría de los visitantes desconocen que, junto al citado nicho, existen otros dos que también le pertenecieron y donde se junta casi toda la familia unamuniana.

En este nicho se encuentran esculpidos por el marmolista y amigo Ángel Seseña García de Tenorio, en lápida de mármol blanco, los famosos versos: “Méteme Padre Eterno en tu pecho, misterioso hogar, dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar”. Con don Miguel yace su cuarta hija, Salomé de Unamuno de Quiroga, nacida en 1897 y fallecida 3 años antes que el propio Unamuno, desde muy pequeña aquejada de una enfermedad degenerativa que le afectó a la columna vertebral. El íntimo amigo de Unamuno, Wenceslao Fernández Roces, le presenta al poeta y escritor que trabajaba para la República José María Quiroga Pla, quien se convierte en su secretario. Se enamora de Salomé casándose en 1928. Al nacer su único hijo, el 4 de noviembre de 1929, Unamuno le dedica unos versos desde Hendaya, donde se encuentra desterrado, que comienzan: “La media luna es una cuna / y ¿quién la briza? / y el niño de la media luna / ¿qué sueños riza?...” Este niño, a quien su abuelo llama Miguelín, será medico y, casado con Josefa Ruiz de Tejada, fallecerá en Gijón en el año 2000.

En el nicho 350, con lápida esculpida por el citado artista, yace la esposa de Unamuno doña Concepción Lizárraga Ecenarro, nacida en Guernica el 25 de julio de 1864. La inscripción fue una sorpresa para don Miguel pues se trata de una copia fiel de su letra. Pablo de Unamuno, segundo hijo, nacido en 1894, médico odontólogo que se casó con Josefina Pérez de la Torre, se encuentra en este mismo nicho, interviniendo en la inscripción ya Ángel Seseña Debén.

En el nicho 344, que forma una V con los dos anteriores, colaboró también Seseña hijo y se encuentran enterrados: Raimundo, tercer hijo, que nació en 1896 y murió con 6 años de meningitis que le produjo una acentuada hidrocefalia, lo que originó una de las mayores crisis que sufrió su padre. María de Unamuno y Jugo, hermana de don Miguel. Ramón, noveno hijo, nacido en 1910, médico. José, sexto hijo, nacido en 1900, médico, soltero. Felisa, quinta hija, nacida en 1899, soltera, y María, séptima hija, nacida en 1902, soltera.

Faltan: Fernando, el hijo mayor, nacido en Bilbao en 1892, arquitecto del Ayuntamiento de Palencia y casado con Mercedes Adarraga Díez, falleciendo en esa ciudad el 19 de julio de 1983 y Rafael, octavo hijo, nacido en 1905, médico, casado con Pepita Conde Gorjón que fallece el 1 de diciembre de 1981 en Salamanca, pero no consta como enterrado en los nichos familiares.