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Opinión

De aurora boreal

Miércoles, 15 de mayo 2024, 05:30

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Ando en los últimos tiempos escudriñando el cielo para ver un burro volando. Sería uno más de los imposibles que tachar de una lista en la que ha desaparecido esta misma semana contemplar una aurora boreal en pleno campo charro. Este mundo loco no para de dinamitar nuestros pre-esquemas mentales y ver la noche pintada de tonos violáceos y sembrada de estrellas en estas latitudes somete a mi cerebro a un estrés que supera lo almacenado en el disco duro.

Se acabó lo de viajar a Laponia y pasar un frío del carajo para ver el cielo teñido de verde mientras un señor de rojo pasea con su trineo de renos. Nos queda más a mano y sale mucho más rentable sentarse en una cortina, bajo una encina y escuchando el trino de un jilguero. Y lo más asombroso es que los expertos dicen que puede volver a pasar 'esta misma semana'. Lo extraordinario se convierte en rutinario. Y así estamos todos los días. Y ejemplos hay de sobra.

No me digan que no es de aurora boreal que unas monjas clarisas de Burgos abracen las tesis de un 'obispo' excomulgado (franquista y carlista) y, tras rebotarse porque El Vaticano les niegue una operación urbanística, se aparten de la Iglesia bajo el riesgo de excomunión y de que declaren herejes. Un cisma en toda regla con un sucedáneo del Palmar de Troya en tierras castellanas. A la historia no le falta detalle. El 'obispo cismático' presume de opulencia: chófer con buen coche, criada y sirviente con cofia; pero coloca el número de la cuenta corriente en sus redes sociales por eso de colaborar con la cruzada. Una secta de manual, dicen también los expertos, que en este caso se ha 'camelado' a todo un convento.

Tampoco en la política andamos escasos de fenómenos inauditos. ¿Cómo calificar si no la pausa-reflexión de Mr. Wonderfull Sánchez durante cinco días? Por no hablar de la que se nos avecina con el galimatías de acuerdos y desacuerdos que se devienen de las elecciones catalanas y su efecto dominó en el Congreso de los Diputados. ¿Quién es capaz de negar la posibilidad de que en unos meses tengamos los castellanos y leoneses dos citas electorales más en el horizonte, una nacional y otra autonómica? No está la cosa para certezas, nos movemos en el Mundo de Oz, en él se otorga un mínimo de verosimilitud a cualquier titular, por muy descabellado que sea. Así que, al mismo tiempo que desperdicio minutos en mirar al cielo, voy pensando un nombre científico para el burro con capacidad de volar. No vaya a ser que esto también me pille desprevenido.

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