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RENGLONES TORCIDOS

Veinte años

Fue un parto difícil y no fueron pocos los que metieron palos en las ruedas, algunos todavía siguen en ello...

Lunes, 19 de febrero 2024, 05:30

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Día más, día menos son siete mil trescientos días de vida y de vidas compartidas, es la historia de una entidad que se llama Proyecto Hombre Salamanca. Una suma de vivencias que han hecho posible que los sueños de muchos seres humanos se convirtieran en mucho más que un sueño. Ilusiones y esperanzas compartidas, esfuerzos, desvelos, sudores, contratiempos, buenos y malos momentos, fracasos y triunfos... al final vida vivida, sentida y compartida.

Fue un parto difícil y no fueron pocos los que metieron palos en las ruedas, algunos todavía siguen en ello, con la esperanza de que Proyecto Hombre no iniciara su andadura en Salamanca. Pero más allá de las fobias se impusieron las filias de quienes eran conscientes de que una nueva puerta se abría en la lucha contra las adicciones. Una luz de esperanza que iluminó el camino de muchas personas para que sus vidas cambiaran y pudieran caminar de nuevo de una manera sana y saludable, en compañía de quienes creyeron y creen que una nueva oportunidad la necesitamos todos alguna vez en la vida.

Ayer, con humildad y sencillez, en casa y en familia, como se celebran los grandes momentos, Proyecto Hombre Salamanca celebró su veinte aniversario. Un encuentro cargado de sentimientos y emociones, sonrisas y lágrimas que humanizan. No fueron pocas las anécdotas ni los recuerdos acumulados en el paso del tiempo, todo ello removió el interior de quienes de una u otra manera formamos parte de esta gran familia. Sin duda alguna se renovó el compromiso de quienes cada día abren las puertas a vidas rotas y doloridas para que sus lágrimas se conviertan en sonrisas. Hemos de entender que apostar por Proyecto Hombre no es un gasto sino una inversión, porque sin duda alguna cada persona que se reinserta de manera adecuada en la sociedad supone una riqueza para todo su entorno. Una riqueza que podríamos cuantificar económicamente, pero que sí vamos más allá de lo material su recuperación tiene un valor incalculable. Hablamos de recuperar la calma y la paz en el seno de sus familias. Hablamos de un alivio interior total para quienes han vivido durante años, muchas veces en silencio, una convivencia violenta cargada de miedos y angustias. Hablamos de familias y seres queridos que recuperan su sonrisa no sólo en el rostro sino también en su corazón. Es verdad que cada uno habla de la feria según le va en ella y hemos de luchar para que cada día sean más los que puedan encontrar la ilusión perdida, las ganas de sentir, de compartir y de vivir. Es tarea de todos, dentro y fuera de Proyecto Hombre, necesitamos cada día más la conciencia solidaria. Una sociedad que no reinserta está condenada al fracaso, y la labor que desarrollamos en los centros de Proyecto Hombre extendidos por toda la geografía nacional, necesita la mano tendida de la sociedad para dar sentido y continuidad al trabajo realizado. Gracias Salamanca por el cariño, la acogida y la comprensión de muchos que nos han ayudado y ayudan a superar el desprecio y el rechazo de algunos, para que podamos poner esperanza en el corazón de todos.

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