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DE CALLE

Feijóo da en el clavo

Ahora solo falta que las regiones controladas por el PSOE se sumen a las que apuestan por la igualdad de todos los españoles

Jueves, 25 de enero 2024, 06:00

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Feijóo ha dado en el clavo con su plan de una EBAU única en las once comunidades autónomas en las que gobierna el PP. El líder de los populares demuestra así que existe una política educativa diferente y mejor que la aplicada por el Ministerio de Educación socialista. Al mismo tiempo, el anuncio confirma su capacidad de liderazgo dentro del partido, ya que para convencer a once regiones con diferentes intereses en la prueba de acceso a la universidad es necesaria una buena dosis de autoridad y una encomiable capacidad de coordinación.

Para los estudiantes de Salamanca la propuesta representa el principio del fin de una discriminación histórica, porque ahora podrán competir en similares condiciones con el 70% de los futuros universitarios de toda España. Se cumple así en parte la reivindicación de una EBAU única para todos los jóvenes que concursan en un sistema de acceso único a la enseñanza superior. Una exigencia permanente de la Junta de Castilla y León y de la Universidad de Salamanca, que durante años han visto cómo los chavales formados en el mejor sistema de educación de España, y uno de los mejores del mundo, se veían penalizados en la prueba de evaluación por el menor nivel de exigencia de otras comunidades.

Esa competencia desleal es la que ha provocado que en la Facultad de Medicina de Salamanca, una de las más codiciadas por los futuros universitarios, el porcentaje de jóvenes castellanos y leoneses matriculados en primer curso haya bajado desde el 77 % al 45% en los últimos doce años. En ese sentido, resulta de especial trascendencia el hecho de que a la EBAU única del PP se sumen regiones como Extremadura o Andalucía, que son dos de las más «benévolas» a la hora de calificar las pruebas y cuyos alumnos conseguían un elevado porcentaje de admisiones en los estudios más demandados de la Universidad salmantina.

Si finalmente en estas once comunidades la evaluación se celebra en la misma fecha y con criterios similares en cuanto a contenidos y corrección, se habrá resuelto una buena parte del entuerto. Ahora solo falta que el Gobierno sanchista, en lugar de seguir cerrado en banda, tome nota de la iniciativa y copie el modelo del PP, o que las autonomías controladas por el PSOE se sumen al grupo de las que apuestan por la igualdad de todos los españoles, también en la educación.

El castellano-manchego García-Paje tiene aquí una buena oportunidad para desmarcarse del rodillo sanchista, en ese papel crítico que se ha autoasignado y que no llega a Pepito Grillo (conciencia) sino que se queda en chicharra (molestia).

El ejecutivo sanchista recibió ayer el proyecto de Feijóo con las descalificaciones propias de la soberbia de los aprendices de autócratas, pero también es verdad que el informe PISA les ha hecho mucho daño y que el anuncio de 500 millones para reforzar la enseñanza de las matemáticas y la lengua implica el reconocimiento de un rotundo fracaso. Es solo un pequeño paso en la buena dirección, pero falta lo fundamental: cambiar desde la raíz la concepción doctrinaria, sectaria y colectivista de la enseñanza implícita en la LOMLOE.

El futuro de España depende de que la educación recupere los valores del conocimiento, el esfuerzo y la disciplina, de que se devuelva la autoridad a los maestros y de que se busque la excelencia en lugar de igualar a todos por abajo. Son todos ellos valores tradicionales y por tanto contrarios al ideario socialcomunista. Así pues, no parece posible acabar con el desastre de la educación en nuestro país mientras Sánchez continúe en el poder.

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