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Opinión

Polvoristas y coheteros

En 1783 el oficio se había casi extinguido y en el XIX se asiste a su recuperación, pues los gremios y los Colegios Mayores en sus fiestas recurren a ellos

Sábado, 15 de junio 2024, 05:30

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El Catastro de Ensenada, de 1752, no cita a ninguno de los anteriores:

Nicolás Ambrosio.- Con dos oficiales, gastaba 12 arrobas de pólvora al año, calculándose su producción en 200 ducados.

Manuel Rodríguez.- Con un oficial, entre 8 y 9 arrobas y 1.400 reales de vellón.

Diego del Rey.- También panadero, 739 reales de renta.

Manuel del Rey.- 400 reales de renta.

Nicolás de Rey, Joseph Luzen y Nicolás del Río.- Cobraban un jornal diario de 4 reales.

En 1783 el oficio se había casi extinguido y en el XIX se asiste a su recuperación, pues los gremios y los Colegios Mayores en sus fiestas utilizan los servicios de coheteros y polvoristas, aunque no se llega a los niveles de las festividades barrocas.

Aparecen:

Antonio Rodríguez.- En 1848 tiene su depósito en Libreros 44.

Victoriano Alonso de Castro.- Alias «El Quemao», por el accidente que sufrió en su casa de la Puerta del Río y en el que la peor parte se la llevó Juan Iglesias «Chicarro», en agosto de 1911. En 1883 y en la plaza de los Menores preparó los fuegos artificiales del Ayuntamiento, con el que colaboró bastantes años. Tuvo depósitos en san Pablo 72 y Meléndez 6. Fallece en noviembre de 1917 habiendo enseñado su arte pirotécnico en la Posada de las dos puertas, en la calle de Varillas.

Miguel Velázquez.- Activo hasta 1900 participando en fuegos artificiales patrocinados por el Ayuntamiento. La tienda en Cerrada de san Martín, 5.

Tomás Crespo.- Alias «Pepino», natural de Alba de Tormes, ejerce ya en 1851 y deja paso a su nieto.

Juan García Crespo.- Poseedor de Diploma de Mérito (Otorgado por S. M. Alfonso XII en 1877) por haber realizado la sesión de fuegos artificiales con motivo de su visita, el 9 de setiembre. Recibe los encargos en el cajón 919 del pan de Solís en el Mercado Central. En 1900 traslada su despacho a Caleros, 8.

Juan Iglesias Cordovilla.- Alias «Chicarro», vivió en Meléndez 7 y además de pirotécnico trabajó como dependiente del resguardo de consumos. En el accidente a que se ha hecho referencia sufrió quemaduras en el rostro, brazo izquierdo, cabeza y ambas manos. En las fiestas de agosto de 1903, realizó los fuegos artificiales de Vitigudino. En 1916 es el único polvorista de la ciudad y continuó con el oficio hasta 1935.

Julio Velázquez.- Realiza en octubre de 1904 los fuegos artificiales de Alba de Tormes y en la Plaza Mayor de Salamanca en la fiesta de Santiago de 1905, repitiendo en Alba.

Ignoramos quienes fueran los dos coheteros que incluye en los oficios Fernando Araujo en «La Reina del Tormes, de 1885.

Los fuegos artificiales merecieron de un autor anónimo las siguientes «Quintillas»: Qué revoltosa hermandad / en la esfera de los cohetes / componen ¡Qué variedad! / Con qué donosos juguetes / nos dicen su habilidad / al contemplar sus aliños, / sus orgullos, su ardimiento. / Sus lloros y sus cariños, / me parece, que en el viento / hay una escuela de niños. Describe a continuación, también en «Quintillas», la diversidad de cohetes que se utilizan: penacho, de luces y chispas, de cometa, de trueno, de rayo, de linternilla, nevados, de paradas, de carretilla y de cuerda.

«El Gran Piscator», Diego de Torres Villarroel nos ilustra con un Romance en estilo aldeano, donde pone los versos en boca de un campesino de La Orbada armuñesa, con motivo de las grandes fiestas que se celebran a la consagración de la Catedral Nueva el día 10 de agosto de 1733. En medio de una gran parrafada encomiástica nos suelta: …«Lla Plaza! Jesús mil veces, / también se jarde y se asa, / con linternillas, con cirios, / hogueras y lominarias. / Un castillote hay en medio / en figura de Granada, / que aún más que lla Mariseca, / la pingorreta levanta…. / A gruñir, que gruñirás, / empezoren las Campanas, / dempues a zorrón borrón, / cohetes y cohetes disparan. / De carretillas y bolas, / ira de Dios, lo que envasan! / Qué truenos! Qué restrallidos! / es una cosa que pasma. / Encendieron el castillo, / y al momento se desatan, / varetas luces y truenos, / chispas, papeles y humazas.

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