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Opinión

Un recordatorio

Estas previsiones, en mi caso, me hacen detestar a una sociedad, la vasca, que ha perdido la memoria de los asesinatos

Domingo, 21 de abril 2024, 05:30

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Este domingo, mientras usted está leyendo estas palabras, en el País Vasco se está votando para elegir un nuevo Parlamento regional. Cada una de las tres provincias (Vizcaya, Álava y Guipúzcoa) elige 25 diputados, lo cual pone en peores condiciones a los vizcaínos, que son muchos más que los guipuzcoanos y que los alaveses. Mas, sea como sea, las encuestas pre electorales señalan que los dos partidos separatistas (PNV y Bildu) serán los más votados.

Y esas previsiones, en mi caso, me hacen detestar a una sociedad –la vasca- que ha perdido la memoria de los asesinatos (casi 1.000), extorsiones y emigrantes que produjo la banda terrorista ETA. Y alguien que pierde la memoria es un enfermo, y enferma está esa sociedad vasca.

Por suerte, no todo allí es olvido. Se acaba de publicar en la editorial Tecnos un libro esclarecedor, Las raíces de un cáncer, del que son autores Goizka Fernández Soldevilla y Santiago de Pablo quienes, para empezar, dejan claro que ETA no nació en un día concreto:

«La primera ETA estaba llena de estudiantes universitarios, muchos de ellos de expedientes brillantes. Con algunas excepciones, venían de familias moderadamente politizadas, ya fuera en el PNV o en partidos republicanos o de izquierdas».

ETA comenzó sus asesinatos con el guardia civil José Antonio Pardines. Fernández Soldevilla lo explica así:

«Cuando decidieron que iban a asesinar, a principios de junio de 1968, lo hicieron preguntándose cómo iban a ser contado en los libros de Historia y cómo iba a definirlos a ellos, sus autores».

Quien asesinó a Pardines se llamaba Javier Echevarrieta, y yo lo traté mucho durante mis estudios de licenciatura en la Facultad de Ciencias Económicas de Bilbao. Aquel fue un asesinato sin planear, impulsivo, y los dirigentes de ETA, que no sabían qué había pasado, inventaron relatos sin ninguna coherencia. Unas horas después Echevarrieta murió en un tiroteo con la Guardia Civil cuando intentaba escapar.

En la encuesta que ha dado origen a este libro que se comenta se preguntó a 600 entrevistados del País Vasco cuál fue la primera persona asesinada por ETA y por cada persona que citó a José Antonio Pardines siete nombraron a Melitón Manzanas y dos al almirante Luis Carrero Blanco. El asesinato de Carrero Blanco dio a ETA su momento de mayor popularidad entre los opositores de la dictadura, pero nunca pensaron que ETA seguiría matando después de Franco. ¡Qué olfato!

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