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Es la industria lo que falla

Es preciso llevar a cabo un plan de reestructuración y que de él salgan unas cuentas de resultados saneadas

Domingo, 11 de febrero 2024, 07:25

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El objetivo señalado por la UE es que al menos el 20% del PIB provenga del sector industrial, cosa que está lejos de alcanzarse en España. En efecto, como ha señalado recientemente el joven economista Javier Santacruz , la industria española «pasa por un momento delicado, en busca de la supervivencia». En los últimos años, casi todos los esfuerzos en política económica se han perdido en discursos y, al mismo tiempo, en poner costosos parches sin conseguir minimizar el impacto del cierre de empresas. Por ejemplo, los pagos a través del sistema eléctrico para los grandes consumidores de energía o indirectas a través de la Seguridad Social (prejubilaciones, bajas incentivadas, jubilaciones anticipadas…), entre otras.

Pero, ¿cómo es la industria española? Se trata de una industria heterogénea de un tamaño más reducido que la media UE, dispersa en el territorio y con muchos problemas. Es preciso llevar a cabo un plan de reestructuración y que de él salgan unas cuentas de resultados saneadas.

Hace más de diez años la industria española estaba ya dentro de un proceso de deterioro, luego se estrangularon las rutas comerciales produciendo escasez de suministros. Para acabarlo de estropear llegó el problema energético, lo cual hizo prácticamente imposible el funcionamiento industrial… y aparecieron los ERTEs, los ERES o directamente los cierres. Hoy, a los problemas del coste de la energía se suma, en el caso de España, la incertidumbre del suministro energético.

Para Santacruz, el caso de ArcelorMittal describe muy bien lo que ha pasado en la industria española:

«ArcelorMittal es el paradigma del problema de competitividad de la industria española frente a la europea por causa del coste de la energía. No es un problema de acceso a las fuentes de financiación (la compañía tiene firmada una ayuda de 450 millones de euros para una inversión de 1.000 millones en Gijón) o, dicho de otra forma, es un problema de la cuenta de resultados. Es decir, del flujo de ingresos y gastos que tanto la planta como las nuevas inversiones irá generando a lo largo del tiempo».

Parece evidente que es cada vez más urgente una reconversión industrial. Así lo ve Santacruz:

«Del tratamiento de residuos, lodos, compostajes, biomasa de origen agrario y forestal… se llega a la electrificación. Articular todas estas piezas es lo que nos permitirá conseguir la reconversión de la industria para no vivir continuamente en el «día de la marmota» con respecto al futuro de la industria en España».

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