Borrar
Opinión

Más cigüeñas de París

Las madres y los padres ya no preguntan en las comidas familiares de domingo que cuándo van a ser abuelos

Lunes, 24 de junio 2024, 06:00

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

Las noticias, por desgracia, suelen tener últimamente un toque bastante pesimista y eso que los periodistas intentamos buscar historias bonitas y positivas, pero a veces no hay manera de sacar una sonrisa al lector por mucho que nos empeñemos. Nosotros contamos la realidad y es bastante cruda. No podemos hacer milagros.

No obstante, ha habido un oasis positivo en un desierto de estupideces políticas y demás desastres en el globo terráqueo. Estos días podíamos leer en este diario que la natalidad estaba en crecimiento y la mortalidad en mínimos en Salamanca. Después de tocar fondo en los años anteriores, las estadísticas demográficas vuelven a arrojar datos positivos para la provincia. ¿Serán brotes verdes?¿Marcarán estas estadísticas una tendencia positiva de ahora en adelante? Ojalá.

El problema de la demografía es solo el resultado de hacia donde avanza y evoluciona nuestra sociedad y en la clásica discusión de las generaciones hay que buscar un empate y es que nadie tiene toda la razón.

Los que son abuelos ahora dicen que en su época se tenían hijos sin red. No tenían una casa en propiedad, vivían al día y trabajan duro para que no les faltara de nada a esos niños que llegaban de vientres jóvenes de mujeres de entre 20 y 30 años. Eran valientes, no tenían miedo a nada y al moverse en una franja de edad más fértil no había problemas y las cigüeñas llegaban de París con una facilidad pasmosa. Tendrían sus problemas, pero sabían que de un modo u otro trabajo nos les faltaría.

La sociedad empezó a evolucionar y a tener de todo. Cada generación quería estar y ser mejor que la anterior. Ahora, hemos llegado a tal punto que para que una pareja se lance a formar una familia tiene que tener una estabilidad económica, laboral, una casa propia, un coche cada uno, dinero ahorrado, un viaje por el sudeste asiático cada año para surtir bien de contenido el Instagram… Y después de haber viajado, haber convivido y haberlo pensado detenidamente es cuando comienza la operación ser padres.

No obstante, el reloj corre. Cuando quieres acabar la carrera tienes en el mejor de los casos unos 23 años. Que todo el mundo se va a la carrera universitaria y no hay que olvidar que la FP ya no es aquello que muchos hacían de menos, debido a que se ha convertido en muchos casos en un viaje al mercado laboral mucho más rápido que los universitarios cuyas orlas cogen polvo en los salones de casa de sus padres.

El mercado laboral lleva a estar unos años con contratos muy junior y cuando empieza el personal a verse seguro de forma económica y laboral ya sopla tres décadas en las tartas. A todo esto, que el camino sentimental también vaya estabilizándose y cuando se quiere dar uno cuenta se empiezan a bordear las franjas de edades menos fértiles pasados los 35.

Las madres y los padres ya no preguntan en las comidas de domingo que cuándo van a ser abuelos y es que los jóvenes ven el futuro muy negro para ellos como para pensar en traer más bocas que alimentar a un mundo en el que no saben si se va a ir al garete.

Los que ahora tienen que formar familias se lo piensan dos veces y es que tienden a más egoístas, pero también son conscientes de que el problemas del trabajo, la inestabilidad económica, las pandemias y demás lindezas de nuestra era no eran protagonistas en los 70 y los 80.

Por favor, que no paren de venir más niños al mundo. Lo necesitamos.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios