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Opinión

Chuletones y Palestina

Si alguien pide un pincho de jeta desconfíe, que puede ser un espía del Mossad que busca colaboracionistas en la zona de Van Dyck

Lunes, 20 de mayo 2024, 06:00

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Cada día está más difícil ser de algo. Sí, normalmente, la gente busca identificarse con un grupo social, una forma de pensar, una tendencia, una ideología, una cruzada o simplemente algo en lo que creer. Y esto es cada vez más complejo, ya que en el día a día tenemos una ensalada de ideas que uno ya se pierde. El activismo ha llegado a una dimensión que hasta se contraprograma.

Estos días en Salamanca, con motivo de una acampada estudiantil de apoyo al pueblo palestino, se podía ver un cartel en el que se pedía al que se quisiera unir que, en caso de llevar comida, fuera vegana o vegetariana. Así no se puede ir a ningún lado. El zurdo, que diría Milei, al que le guste el chuletón ya no puede ir a defender los intereses de los palestinos. Se nos ha ido de las manos. Miren bien en la cola de la carnicería, que si ve a su vecino del tercero comprando unos chuletones se trata de un sionista de manual y forma parte de un complot internacional de Israel y EEUU. Y si alguien pide un pincho de jeta a su lado en la barra desconfíe que puede ser un espía del Mossad que busca colaboracionistas con Palestina en la zona de Van Dyck.

Por cierto, en el cartel también especificaban que el que llevara provisiones que no se le olvidara detallar si llevaban frutos secos o gluten para «no tener disgustos». Antes, estas revoluciones se hacían con unas tortillas de patata y bien de cerveza, pero ahora todo ha cambiado. Estas acampadas ya no son lo que eran. Las tiendas de campaña se montan con nada, el fondo para comprar bebidas se hace con bizum, la pegada de carteles ha pasado a mejor vida y solo se cuelgan en redes sociales y la reivindicación puede irse al traste si se va la cobertura en esa zona del campus.

La tontuna humana tiene muchos siglos a sus espaldas, pero es que ahora se han alienado los planetas y creo que estamos viviendo un fallo del sistema ideológico.

Esta contraprogramación de los activistas propalestina y las barbacoas se repite en más sectores. Hace unas semanas, ministros como Urtasun o Puente cargaban duramente contra la tauromaquia. Hasta Fernando Pablos, uno de los socialistas salmantinos más fieles y adictos a la factoría de ocurrencias de este Gobierno, tuvo que salir a desmarcarse del tema. «Muchos socialistas somos aficionados a la tauromaquia y no nos avergonzamos por ello», explicó en sus redes sociales Pablos.

Eso sí, su posición con los toros fue un oasis en su desierto sectario. Este fin de semana se sumó a la ola de indignados por las palabras del presidente de Argentina Javier Milei contra Pedro Sánchez y su mujer. Es muy gracioso que venga Óscar Puente a Salamanca a dar lecciones de comunicación hace unas semanas y diga que el presidente de Argentina consumía «sustancias», pero ahora es atroz que el afectado responda en su visita a España.

Eso sí, en todos los sectores cuecen habas. Hasta en la iglesia hay cismas. Lo de las clarisas de Belorado y el obispo fake con tufillo al autoproclamado Papa Clemente del Palmar de Troya, nos ha hecho ver estos días que no se libra nadie de esta ola de estupidez. El único consejo que le doy al 'obispo' excomulgado es que mida bien dónde va y qué dice. En los 80, el 'Papa Clemente' tuvo que salir de Alba de Tormes por piernas y es que casi acaba a remojo al grito de 'al río con él'. Con la de monjas y curas anónimos, altruistas e imprescindibles que existen y tenemos que acabar hablando de esto...

Dicen que el individualismo es uno de los males de nuestra sociedad, pero es que viendo cómo está el patio dan ganas de quedarse en casa y no pertenecer a nada.

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