06 agosto 2020
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Entre la garlopa y la farlopa

16 dic 2019 / 03:00 H.
Manuel Muiños
Renglones torcidos

Era más o menos por estas fechas allá por el año cero de nuestra era, cuando el bueno de San José le daba a la garlopa en su humilde carpintería. Han pasado los años y la garlopa pasa muy desapercibida, Ikea le ha hecho mucho daño. Bromas aparte, hemos de profundizar un poco en el tema y tomar conciencia del estado de confusión en el que nos movemos. Cada día es más fácil confundir churras con merinas, la gimnasia con la magnesia o el culo con las témporas y, por supuesto, tristemente la farlopa con la garlopa. En ese estado de confusión no es de extrañar que los jóvenes confundiesen la puerta de la Iglesia de San Martín con los urinarios públicos y, como hay un estado de igualdad, también a la hora de perder el pudor, la estética y la dignidad, algunas féminas hicieron lo propio uniéndose a la confusión de los machos alfa y no dudaron en bajarse las bragas en plena vía pública, concretamente en los soportales de la plaza junto al mercado central, para liberar los líquidos que oprimían sus vejigas. No fueron los únicos espacios usados a modo de mingitorio: la calle Correhuela, la calle Ancha, la Iglesia de la Purísima,... y un largo desfile de lugares utilizados para dichos fines.

Más allá de que las fotos de estos momentos se hagan virales ¿alguien piensa cuestionarse sobre este magno evento con el que Salamanca, culta y limpia, saca pecho y aparece en los medios? No me opongo a la nochevieja universitaria pero no me convence el montaje, ni el botellón encubierto, ni que el esfuerzo que el Ayuntamiento y otras instituciones realizan a lo largo del año en materia de prevención se evapore en una noche. No es este el único momento ni vamos a decir que sea el chivo expiatorio de tantas y tantas movidas alcohólicas, disfrazadas de fiestas estudiantiles, ante la impotencia de la Universidad.

Esa misma mañana Ángel Expósito, en El Casino, trató de poner claridad sobre la realidad o las distintas realidades que se viven sobre la faz de la tierra. En el foro solidario de este periódico trató de visualizar las distintas heridas sangrantes que no se cierran. Él hablaba de los puntos de guerra y la facilidad para llegar a ellos, hablaba del tercer, cuarto, quinto y sexto mundo. Yo no tengo claro si somos conscientes de que todos esos mundos existen y coexisten en este supuesto primer mundo. No tengo claro si somos conscientes del nuevo mundo que estamos construyendo entre todos, mientras hacemos una deconstrucción del que ya tenemos, como si de un plato de un afamado cocinero se tratase.

Creo que es hora de centrar la jugada, replantear y tratar de iluminar el momento que nos toca vivir. Empezando por aclarar que alcohol y otras drogas, así como todo tipo de dependencia, no son solo cosa de jóvenes ni de determinados barrios o momentos puntuales. No vendamos gato por liebre.