17 abril 2021
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Emoción de censura

08 mar 2021 / 03:00 H.

    Hay un pensamiento popular que dice que realmente entiendes algo cuando eres capaz de explicárselo a tu abuela. Por mi parte, es complicado hacer esa prueba, pero mi formación como politólogo tendría que ayudarme a poder explicar algo de la realidad sociopolítica de manera que cualquiera pudiese entenderlo. Y así, de paso, me alejo un poco de ciertas retóricas mediáticas resabiadas que cada día inundan más nuestras universidades con discusiones clasistas sobre continentes con contenidos vacíos. Y usted se preguntará a qué viene todo esto. Pues bien, ya es oficial: el PSOE de Castilla y León tiene intención de presentar una moción de censura contra el gobierno bipartito de la Junta.

    Por un lado, probablemente, este hecho a los castellanos y a los leoneses despolitizados les genere total indiferencia. Pero ¡ay!, otra cosita sería si este anuncio de los socioliberales hubiese ocurrido en Catalunya o Madrid. O incluso en Euskadi, Andalucía, València o Galiza. Entonces, y en ese caso, sería el tema de actualidad, con horas y horas de especiales televisivos y consecuciones de trending topics durante semanas. Sin embargo, somos Castilla y León y aquí nunca pasa nada. Y si pasa, no es relevante. ¿Cómo va a serlo si nosotras mismas estamos más pendientes de lo que dice Isabel Ayuso que Verónica Casado? ¿O si la izquierda castellana y leonesa lloró más la derrota de Carmena que el batacazo de Podemos en las Cortes? Seremos el centro geográfico, pero somos la periferia política.

    Por el otro, ¿qué es una moción de censura? A mi abuela le explicaría que una moción de censura es una reunión en la que las y los políticos que hemos votado entre todos y todas se ponen de acuerdo para ver si eligen otra presidenta. Siendo algo más técnico, el lector apreciará el principal escollo que supone el cese de un Ejecutivo elegido de forma indirecta por la ciudadanía a manos de unas Cortes compuestas por los representantes elegidos por el pueblo: tiene que haber una mayoría. Así es la democracia. Y el PSOE, no suma. Lo sé yo, lo saben ellos y lo sabe Ferreras con el minuto de gloria que le concedió a Tudanca en su programa el jueves pasado. Y corren el peligro de hacer el mismo ridículo que hizo Vox en octubre presentando una moción de censura para marear la perdiz. Como si no fuera poco estar viviendo una pandemia.

    Tudanca necesitaría que el letrero del plenario de la Plaza de las Cortes tuviese 41 bombillitas verdes. Pero aquí hay opiniones para todos los públicos. Podemos ha dicho que sí. Pero ya no tiene 10 procuradoras. Y, aunque Pablo Fernández -con la vista puesta en la política nacional- es el que mantiene algo vivo el partido en Castilla y León, la falta de implementación territorial en la comunidad por su visión meramente urbanita le acabará pasando factura. Aún están a tiempo de rectificar y no dejar huérfana a la izquierda castellana y leonesa. Por tanto, la moción de censura contaría con 37 votos a favor fijos. Santos, de Unión del Pueblo Leonés, dice: “de hipótesis no hablamos”. Y la nueva procuradora de Vox, que evidentemente se opondrá, bastante tiene con sustituir a ese gran político que el día de su toma de posesión tuvo que preguntar a su jefe qué tenía que decir en, probablemente, la imagen más bochornosa vista desde la aprobación de nuestro Estatuto de Autonomía. Por último, el procurador de Por Ávila tampoco apoyaría a los socioliberales. Algo obvio, puesto que el partido nació de un señor popular carismático que quería gobernar Ávila pero Pablo Casado no le dejó, y creó una formación localista para “devolver Ávila a los abulenses” (spoiler: Sánchez Cabrera consiguió la alcaldía). La única solución sería que algún procurador o procuradora de Ciudadanos -en concreto 4- se decida abandonar una formación que se sabe muerta y se lance al vacío político, uniéndose al grupo de los “tamayos”.

    Al menos ni aquí ni ahora he valorado -ni valoraré- los porqués de esa moción que Óscar Puente califica como “ilusionante”. Un servidor la calificaría de emocionante. No porque personalmente me genere ese sentimiento, sino porque desde Génova, en su serie de movimientos para intentar hacernos olvidar su corrupción, y sin quererlo, han generado más ruido en nuestra autonomía. Y es que hay quienes han visto este momento como su momento. Quienes tienen una emoción de censura. Más pronto que tarde veremos si aparecen “nuevas” caras presidiendo el PP, si se copia el modelo Sánchez Cabrera o si Luis Tudanca se convierte por sorpresa en presidente. Mientras tanto, a seguir reivindicando el día de la mujer trabajadora.

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