13 noviembre 2019
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Al toro por las astas

09 nov 2019 / 03:00 H.
Alberto Estella
El farol

Aunque no quieran los antitaurinos y hagan borderías. Estreno, chin, chin, dos palabras de las que ayer fueron admitidas oficialmente, con una ilustre portavoz, Mari Paz Battaner, paisana, amiga y académica de la Lengua. Aunque no quieran, digo, los toros impregnan nuestro lenguaje, la vida política y hasta las elecciones de mañana. ¿Qué partido los defiende mejor? Hombre, el PACMA no. Los separatistas y la extrema izquierda tampoco, porque ambos van contra todo lo que signifique España, y los toros son “la fiesta nacional”. El más significado es Pablo Iglesias —cuya reata es mejor no mentar—, que no lleva castañeta, si coleta, pero no piensa cortársela, a pesar de la bochornosa compra y disfrute del casoplón (aceptada también ayer por la RAE), que inexplicablemente le ha perdonado la izquierdorra patria.

Advierto que uno conoció la época en que, primero con Franco, y luego en la Transición, como ejemplo de mutua tolerancia y afición compartida, tuvieron abono juntos en un tendido de las Ventas, el que luego fue Ministro de UCD, Íñigo Cavero, y el que más tarde fue presidente de las Cortes con el PSOE, Gregorio Peces Barba, que se despachaba un par de habanos durante la lidia. Y no lejos, solía estar en el callejón, el primeramente comunista, luego socialista, ministro, Defensor del Pueblo, Enrique Múgica. ¡O témpora, o mores!

A vista de gorrión triguero parece que el PP es el que más ampara la fiesta: Lleva a Adolfo Suárez —aficionado práctico y yerno de famoso ganadero de bravo—, de candidato por Madrid; ha fichado para la misma lista al diestro Miguel Abellán, que ya ha anunciado que si gana el PP, los toros volverán a la televisión pública; también cierra lista en Málaga el torero Salvador Vega; y ha elegido para cierre de campaña la Plaza de las Ventas, ¡torero! Pablo Casado, en fin, durante esta campaña, se comparó con los maestros de la tauromaquia, al decir que “solo los grandes toreros llevan cornadas en el cuerpo”, lo que en el argot taurino se llama mandar al hule. Razón tiene, porque mientras Rajoy toreaba pa fuera, por la M-30, él se embragueta y ahí las astas merodean y penetran. Mañana por la noche sabremos si ha recibido una cornada, si está en la enfermería, o sale por la puerta grande.

Aprovechando la comparanza de Casado, el jeta que padecemos de presidente, Sánchez (que en términos taurinos tengo escrito que es un pregonao), “ha tirado de lenguaje taurino para afirmar que Casado ha convertido al PP en los peones de brega de VOX” (¡), según dice una agencia. Vaya por delante mi simpatía por los peones de brega, ese “estar sin estar,/tantear, doblar, fijar,/ser antes hierro que nardo”, del poema del Blanquet de Rafael Duyós. Pero Pedro, guapo, ricura, tas pasao. Además de ser una gilipollez —que no se si está en el diccionario—, impropia de un presidente, te pueden replicar recordando tu servidumbre a Bildu en Navarra, a separatistas en cuarenta municipios catalanes... Para qué seguir, si vas a continuar aculado en tablas.

Casado añadió que el líder de VOX, Santiago Abascal, fue el novillero en el debate, yéndose “de rositas”. No es exacto, porque le tiran gañafones por todas partes. Pero ciertamente fue una corrida mixta, con cuatro toreros con años de alternativa, y un debutante que la recibía. El caso es que en Salamanca, VOX lleva entre sus candidatos a un buen ganadero de reses bravas, que además es buena gente.

El PSOE, como en todo, para no contrariar a la extrema izquierda, a su separata predilecto Iceta y a los neo-progres, mantiene en la cuestión taurina una ambigüedad deliberada. Pero siempre ha tenido en sus filas, y entre sus notables, a españoles amantes de la fiesta nacional. No hablo de reliquias como Peces Barba o Múgica. Sin ir mas lejos, la actual vicepresidenta, Carmen Calvo, Carmen la de Cabra, que políticamente está como una chiva. Empleo otra palabra de estreno oficial y sostengo que es una siesa (desagradable, antipática, desabrida). Pero es más taurina que su correligionario y amigo mirobrigense, Miguel Cid (ex alcalde y ex Senador del PSOE, patriarca del Bolsín), que ya es decir.

Mañana, ¡menuda corrida!, cuatro matadores y un novillero. Como diría Cela, ellos se santiguarán, harán el paseíllo y saludarán al palco, pero “el toro —el toro de España—, sale de refresco y no se anda con coñas: ni se santigua, ni hace el paseíllo, ni saluda. El toro es un animal serio y que va a lo suyo... Hay que templar y mandar. Y no perderle la cara, ni al toro ni al miedo”.