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Carlos Giménez, en Riazor. LAYA
Unionistas cae por la mínima en Riazor ante un Dépor que huele a Segunda (1-0)

Unionistas cae por la mínima en Riazor ante un Dépor que huele a Segunda (1-0)

Un solitario tanto de Barbero en el minuto 53 tumba al equipo de Dani Ponz, que ve cortada su racha de dos triunfos seguidos

Domingo, 7 de abril 2024, 19:11

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Catorce horas después de que La Cartuja de Sevilla diera por concluida la 120 edición de la Copa del Rey con el triunfo en los penaltis del Athletic de Bilbao, Unionistas, que fue la sorpresa de esta competición al llegar a la ronda de dieciseisavos de final eliminando (no puede caer en el olvido) al Sporting de Gijón y al Villarreal, se vio en un escenario igual de imponente: Riazor. Y ante un rival de 'otra' Liga. Al Deportivo, como la campaña anterior al Racing de Ferrol o hace dos al de Santander, se le ven hechuras de equipo del fútbol profesional. Y eso es mucho decir. A la calidad y el desparpajo que tiene el conjunto gallego, por el mero hecho de ser el Dépor, se suma ese punto más de físico que no tuvo en cursos anteriores y que es clave. A eso se le suma que cada partido para ellos es una final camino del ascenso directo. Y eso, casi, que es lo que más pesa y marca. Es, puede, que hasta decisivo. Por eso el buen plan de Unionistas no acabó de llegar a puerto por un detalle, de Barbero, mínimo.

Unionistas, que de partida quiso emular sus actuaciones en el torneo del KO ante otro grande (aunque lleve hundido en esta tercera categoría del fútbol español desde hace ya cuatro campañas), rápido entendió lo que tenía que hacer si quería sacar algo positivo de su visita al feudo gallego. Pero ni con esas le acabó dando. El caso es que el partido se abrió con una volea de Ramiro, que fue a la vez el primer y último acercamiento a la meta gallega de todo el primer tiempo. La electricidad de Mella cortocircuitó el atisbo de descaro; Ekatiz lo sufrió el que más. Por su banda, de hecho, llegaron las dos ocasiones más claras del Deportivo, que se toparon con las intervenciones claves de Erik Ruiz y de Ramiro para que no acabaran en gol. Iván Martínez, que hizo paradas de todos los colores, se estrenó en el partido sacándole como pudo a Hugo Rama un zapatazo envenenado tras contactar con el cuerpo de Erik Ruiz. El Dépor pisó área más veces, pero en las demás la rocosidad de la pareja de centrales evitó remates claros. Barbero quedó inédito, por eso mismo.

No hubo suerte con él en el segundo tiempo; el 'panzer' de Roquetas de Mar en cuanto tuvo un mínimo resquicio acabó con el choque. No fue con una ocasión; sino buscándole las vueltas a Ramiro y Erik Ruiz, que bastante tenían con medirle distancias a José Ángel según saltaba líneas y se asomaba a la corona del área. Justo cuando el centrocampista del Deportivo armó la pierna para intentarlo desde la larga distancia, el delantero se posicionó de diez entre los dos centrales y cuando el cañonazo pasaba a su altura lo rozó lo justo para desviar la trayectoria y hacer imposible la estirada del meta blanquinegro.

El gol fue un jarro de agua fría para Unionistas, que había recuperado la alegría del primer cuarto de hora del encuentro con la entrada de Rastrojo por Juan Serrano al campo en el inicio del segundo periodo. El equipo de Ponz se había estirado con su presencia y volvió a pisar el área de Germán Parreño. De hecho, hasta sacó su primer córner del partido, tras un remate de Adri Gómez. El Deportivo, por su parte, no levantó el pie del acelerador. De hecho, estuvo más chisposo por banda si cabía. Y bien pudo haber sentenciado el choque; si, por ejemplo, al siguiente minuto de haberse puesto por delante (en el 54) tras una gran acción de Yeremay por banda derecha a Barbero no se le hubiera hecho de noche en el área pequeña.

Llegados a ese punto, Ponz movió el banquillo. Pero esta vez no para cambiar de esquema, sino para darle piernas frescas a esa idea de partido inalterada de nadar y guardar la ropa pese al tanto en contra. La bombona de oxígeno de los cinco cambios no cortó el empuje del Dépor, pero si permitió a su equipo asomarse con cierto peligro al área deportivista a base de centros laterales. Sin embargo, los testarazos de Álvaro Gómez (que en su ejecución fue un calco de aquel de Zidane en la Copa del 'centenariazo' ante Molina) y Erik Ruiz no encontraron puerta, consumándose la derrota ante un equipo que, ahora sí, huele a Segunda División.

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