Borrar
El Puma Chávez saluda antes de un entrenamiento del Salamanca. ARCHIVO
El Puma Chávez: el chico malo que conquistó el Helmántico

El Puma Chávez: el chico malo que conquistó el Helmántico

El mexicano aterrizó en Salamanca en el verano de 2020 con la vitola de jugador explosivo dentro y fuera del campo

Jueves, 15 de febrero 2024, 13:38

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Opciones para compartir

El delantero mexicano Puma Chávez fallecía este miércoles tras sufrir un grave accidente de tráfico. El azteca dejó un breve pero intensó recuerdo de su paso por el Salamanca UDS, cuya camiseta defendió en la temporada 2020-21.

A su llegada en octubre fue claro con lo que buscaba en tierras salmantinas que no era otra cosa que dejar atrás los episodios de indisciplina que traía del fútbol mexicano y reivindicarse como futbolista. «Todo lo que han dicho de mí me motiva y me da más fuerza y seguridad para hacerlo bien en el Salamanca. Vengo aquí con todo para ganarme el puesto», indicaba 'El Puma' el 5 de octubre en su presentación oficial como futbolista del Salamanca.

El delantero llegó a España en busca de una segunda oportunidad después de que unos problemas de indisciplina en el Necaxa mexicano forzaran su salida precipitada. Y, de primeras, en el Salamanca encandiló al aficionado con su entrega, su carisma y sus goles. Su cartel de estrella no le ha pesó (era el futbolista más valorado del fútbol salmantino según la web especializada Transfermarkt con un valor de 800.000 euros).

Una de sus frases más escuchadas en los entrenamientos y en el día a día es la de «feliz 24/7 (24 horas y siete días a la semana)».

Nada perturbaba su armonía emocional en la que se trataba una nueva etapa personal en que la vivía en Salamanca alejado de sus dos hijas Isabella y Pamela, cuyos nombres tiene en el mar de tatuajes que decoraban su piel. Su vida nunca fue vida fácil ni tampoco era convencional. Nació en Veracruz, uno de los estados con más violencia en México. En concreto, los orígenes del Puma Chávez datan de la colonia Río Medio donde la banda sonora cotidiana la conforman la inseguridad y el tráfico de drogas. El Puma Chávez era una de esas historias de futbolistas de barrios humildes y desfavorecidos que con el talento con el balón pueden esquivar los estragos de la vida para triunfar en otro escenario social gracias al fútbol. Chávez hizo ese camino hasta que llegó a Primera División en México aunque su comportamiento extradeportivo frenó una prometedora carrera en el fútbol azteca.

Su personalidad arrolladora no pasaba desapercibida en el Salamanca ya que le ponía 'salsa' al vestuario. Dominaba la música en el «vestidor» con ese aire 'caribeño' que soplaba siempre alrededor de él.

Por su estilo compartía mucho tiempo con los jugadores colombianos Anderson Arroyo y Juancho López. Con éste último se le pudo ver en sus aventuras narradas en sus redes sociales.

Camaleónico en los peinados: rubio platino, estilo mohicano... El Puma Chávez también pasaba mucho tiempo en las peluquerías y es que sus peinados cambiaban muy a menudo. Fue mutando desde el pelo corto, al tinte de rubio platino que tras días ha derivado en otros colores llamativos hasta la cresta al 'estilo mohicano'. No dejaba indiferente a nadie.

Su etapa en el Salamanca, tras 23 partidos y cinco goles, acabó de la peor forma posible al negarse a salir a calentar en la segunda mitad del partido ante el Sporting B cuando el técnico Lolo Escobar se lo pidió.

Además, del intolerable desplante al técnico, motivado por su suplencia tras haber sido el delantero titular en los 15 encuentros anteriores, el delantero mexicano mostró una actitud poco profesional durante todo el encuentro. Desde que conoció que no saldría de inicio su actitud se tornó en negativa, pasota y poco profesional. Es más, en el descanso del encuentro cuando todos sus compañeros, titulares y suplentes, se dirigieron rápido al vestuario para escuchar la charla de Lolo Escobar, el Puma Chávez se quedó bromeando con unos aficionados amigos suyos cerca del banquillo. Minutos después sí bajó al vestuario pero al instante ya estaba de vuelta con su grupo de allegados comiéndose algo de fruta, que era lo que había ido a buscar al vestuario. Una señal descriptiva de lo que lo que fue el chico malo que conquistó a su manera el Helmántico.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios