18 junio 2019
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El drama de los niños extranjeros que no pueden jugar al fútbol en Salamanca

Bucarito y Omar se han quedado sin disputar la mitad de la temporada por la normativa de la FIFA al ser hijos de inmigrantes | Una de las familias, dispuesta a pedir el asilo como solución

20 feb 2019 / 10:47 H.

Bucarito y Omar [canteranos del Hergar y el CD Navega, respectivamente] siguen sentados a la espera de un OK a su tramitación de la ficha, que parece no llegar nunca. 17 jornadas de liga después no han jugado un solo minuto. “Ni regalo de Reyes ni nada”, se lamenta Fernando Díaz —coordinador del club del Neme—. ¿El motivo por el que tiene que ver los partidos desde la grada? Ser extranjeros. La kilométrica documentación que la FIFA exigió aplicar en cantera a las federaciones y delegaciones territoriales tiene la culpa. Su caso no es el primero, ni el segundo, ni el tercero... Tampoco será el último. “Yo entiendo que a los clubes de élite se les exija para fichar niños... pero nosotros solo queremos que los niños jueguen, que se diviertan, y en el caso de estos chicos extranjeros, además que se integren. Y no nos dejan”, denuncia Díaz. Esta es la solución que los clubes de cantera tienen para este problema: “Que nos entreguen una licencia provisional cuando se entrega la documentación hasta que se resuelva. ¿Qué no pueden jugar? Que reglen esos casos. Pero si tienen todo correcto, que no les dejen sentados a los pobres sin saber cuándo van a poder hacerlo...”.

En casa de los Bucarito —familia venezolana— saben bien lo que cuesta conseguir el visto bueno definitivo de la Federación. Primero les pasó con Manuel Antonio (ahora jugador del filial del CD Guijuelo), luego con Jesús Daniel (juvenil B del Hergar) y ahora le toca con José Manuel. “Qué sus hermanos están jugando... ¿qué va a cambiar en él?”, se lamenta Díaz.

Omar [CD Navega] se encuentra en la misma situación. O peor incluso. Entre las múltiples casillas a cumplir para finalmente tener la licencia se encuentra que los padres tengan contrato de trabajo. Y, el caso, es que sus padres no lo tienen por circunstancias. Ese punto no completado tiene a Omar en el dique seco: “Tiene toda la documentación salvo ese punto, pero claro es que nunca lo va a cumplir, y es un verdadero fastidio”, apunta Gelu, coordinador del club de Garrido. “Para acabar con esta situación se están planteando hasta pedir el asilo para poder zanjar este tema y que el niño juegue de una vez”.