16 septiembre 2019
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La ganadera salmantina que volvió de Londres para criar moruchas

Con un único objetivo: dar a conocer la raza fuera de España

02 sep 2019 / 19:35 H.

Ana García Alvez siempre tuvo claro que su vida iba a estar unida al campo y a la raza morucha. “Soy hija, nieta y biznieta de ganaderos por ambas partes”, cuenta cuando se le pregunta por un vínculo que, sin embargo, no impidió que durante cinco años viviera en Londres, formándose como experta en comercio exterior.

Este aparente ‘cambio de aires’, explica la ganadera, no fue más que una parte del ambicioso proyecto que tenía con su padre: “dar a conocer la carne de ternera morucha más allá de nuestras fronteras”.

Como experta en comercio asegura que lo más importante es creer en el producto que vas a vender, y a ella nadie le gana en pasión por esta raza. “Es una carne que se diferencia de las demás por su color, textura, aroma y sabor, y que además es beneficiosa para la salud porque los animales son criados con piensos naturales y no están estabulados. La morucha está hecha para paladares exquisitos y cualquiera que la prueba va a querer repetir”, asegura.

Un suceso repentino la obligó a abandonar Londres y a tomar las riendas de la explotación de su padre en Castillejo de Martín Viejo. “Tuve que venirme antes de lo esperado para llevar la finca, donde además de las moruchas también crío cerdos ibéricos puros, aunque antes tuve que adaptar todo para que pudiera ser manejable por una mujer”, explica.

Reconoce que no echa de menos su vida en la capital británica porque lo que más le gusta es estar junto a sus 80 vacas. “En mi finca no se da voces a los animales, ni se les levanta un palo, ni se hacen gestos bruscos delante de ellos. Eso hace que sean muy dóciles porque me ven como la persona que cuida de ellos. Tengo claro que en mi explotación no quiero espectáculos del oeste americano”, asegura entre risas.

Aunque ahora su prioridad es la gestión de la finca, Ana sigue adelante con el proyecto de promocionar la morucha. “Si razas de otros países han triunfado en España ¿por qué nosotros no podemos hacer lo mismo con lo que tenemos? Hay que empezar a valorarlo mucho más”.

Tiene claro que la carne de morucha es un buen producto que tendría una gran aceptación en los mercados europeos, donde la gastronomía española es muy valorada. “Por eso apuesto por la pureza de las razas en mis animales, tanto en el vacuno como en el cerdo ibérico, donde crío la variedad lampiño portugués, que está en peligro de extinción. Lo que busco es un producto gourmet”, insiste.

El primer paso para dar a conocer la morucha será participar con tres de sus becerras en la próxima edición de Salamaq, del 5 al 9 de septiembre en el recinto ferial. “Creo que los conocimientos que tengo en comercio exterior me servirán porque sé cómo funcionan los mercados, cómo debo dirigirme a ciertos sectores y he realizado estudios de mercado”, asegura convencida, “aunque también sería importante que desde la Unión Europea hubiera más apoyo económico al vacuno extensivo”.