31 enero 2023
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El inusual caso de la muleta nacida en Salamanca

Tiene un año y es hija de una yegua lusitana. Llama la atención porque es inusual en Salamanca y si está es porque su destino es ir de romería

24 ene 2023 / 18:43 H.
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”Carbonara” es una muleta, de las pocas que se ven en Salamanca, aunque sí son habituales en otras provincias, especialmente de Andalucía. La razón por la que se encuentra en Salamanca es por la afición de sus propietarios a El Rocío y así lo reconoce uno de ellos, Rubén Sánchez, que comparte con un amigo una explotación en Vega de Tirados con caballos, orientada a criar ejemplares con los que luego suelen bajar a El Rocío. También tiene un enganche.

Su pasión por este mundo comenzó hace unos 12 años por un amigo común de El Rocío y llegó un momento en el que hasta dieron el paso de comprar un camión para bajar allí sus caballos, algo que antes solucionaban con un alquiler. Ahora ya lo tienen con sus jaulas, luces... “para que vayan perfectos”, explica. Por eso no es de extrañar lo de “Carbonara”, porque quieren ir a más y como tienen el carrito apostaron por criar la mula que tirara de él y en este punto de la historia es cuando aparece en escena la muleta. Es hija de un burro y de “Arbolada”, una yegua lusitana de la explotación de Vega de Tirados, que antes criaba caballos de deporte.

Así que es la primera vez que esta yegua tiene una muleta y la experiencia, dice Rubén, es “muy buena”. De “Carbonara” solo habla maravillas porque tanto de carácter como de físico es justo lo que querían: un animal dócil y fuerte, que pueda tirar del carro en las arenas. El comportamiento de la yegua también es ejemplar”, explica Rubén. “Como madre es impresionante y se muestra con esta cría exactamente igual que cuando tenía un caballo”, añade.

“Si queríamos una muleta es porque tienen mucha fuerza y resistencia. La idea es que, de aquí a poco tiempo, tengamos otras 2 ó 3 mulas con la intención, en un futuro, de engancharlas a la larga -aquellos que van por parejas a partir de seis- y no a la limonera -se engancha un caballo- o al tronco - dos en paralelo-”.

Rubén vive El Rocío, pero también reconoce que supone mucho trabajo de preparación, prácticamente todo el año. Considera que es clave que a los animales “que nunca les falte forraje y pienso”. Además, considera esencial hablarles o acariciarles para que se acostumbren al dueño y puedan estar tranquilos luego en lugares tan multitudinarios.

Para adaptar a caballos, yeguas y ahora a la muleta a ese ambiente, Rubén tiene como uno de los trucos, por ejemplo, echarles de comer siempre con el sonido de los cascabeles, tan característico de las romerías, para que, de este modo, lo vean como algo familiar, nada ajeno a su día a día. Luego Rubén aprovecha el trabajo de agricultores en la zona para familiarizar a los animales al ruido de la maquinaria, por ejemplo, de tractores, y no es raro verle en Vega de Tirados con la yegua cerca de ellos. Tampoco es extraño que en días próximos a las romerías esté con los caballos de día o de noche por lugares concurridos y, aún así, reconoce que no todos los animales son capaces de adaptarse a las condiciones que se encontrarán en El Rocío. “Lo que quieres es ir allí y que salga perfecto”, dice, “y no es fácil”. Ahora está a tope preparando el camino de San José, de Sanlúcar a El Rocío, y que se celebra el 19 de marzo.

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