25 mayo 2019
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El fenómeno viral en nuestro país “Real Fooding” explicado por su creador, Carlos Ríos

El nutricionista diferencia entre comida real, procesados buenos y ultraprocesados

18 abr 2019 / 13:13 H.

Carlos Ríos, autor de Come comida real cuenta con más de 613 mil seguidores entre sus redes. Es el creador del Real Fooding en Instagram y a A sus 27 años se ha hecho muy famoso por sus consejos sobre qué es la comida real, como deberíamos eliminar los ultraprocesados y ser conscientes d elas cosas que comemos.

Según Carlos Rios, todo alimento que adquiramos y contenga más de cinco ingredientes se cuenta ya como ultraprocesados y a pesar de que tengamos la percepción de comer dieta mediterránea, estamos introducidos en un sistema de costumbres, poca educación nutritiva e intereses de grandes marcas; que cometemos multitud de errores con la comida que dañan nuestra salud.

Su historia con la comida comenzó cuando al terminar la carrera de Nutrición Humana y Dietética se puso a trabajar con 22 años. Hasta allí llegaban muchas personas hablándole de calorías cuando realmente ni es lo que engorda, ni llevar una alimentación de comer cada tres horas, ni en cualquier dieta está la varita mágica... Con él vamos a descubrir como mejorar y cambiar nuestra alimentación y la de nuestros hijos tal y como propone haciéndonos conscientes de los perjuicios que determinados alimentos pueden hacer para nuestra salud.

P: ¿En qué momento descubres y te pones a investigar sobre Real Food?

CR: La gente que venía mi consulta me hablaba en términos de “Yo como pocas grasas”, “yo como pocas calorías” o “intento cocinar con menos grasa o con menos calorías” o “intento comer hidratos de carbono cada tres horas”.

Me hablaban en nutrientes, y esa información no sirve para llevar una dieta saludable. Al revés, confunde porque cuando entras en un supermercado encuentras que si la barrita fitness energética con doce vitaminas, fibra y eso confunde. Compras ese producto que es un ultraprocesado.

En España se tiene la percepción de que comemos dieta mediterránea, y eso ya hace décadas que pasó. Desde la introducción de la industria del ultraprocesado, poco a poco ha ido desplazando esa dieta mediterránea que es la comida real. Pasaban los alimentos poco procesados por alimentos altamente procesados o como lo llamo en el libro ultraprocesados.

P: Pero es que da hasta miedo. ¿Qué podemos comer?

CR: El problema es que, claro, tú entras en el supermercado y el setenta por ciento de lo que hay es ultraprocesado. Entonces te puede dar la impresión de que si retiras ese setenta por ciento te quedas sin comer y no se puede comer nada. Y eso es falso.

Decir que porque haya una gran variedad de ultraprocesados, hay una gran variedad de catálogo, no es cierto porque están hechos con los mismos ingredientes. Tú le das la vuelta a una pizza y a unas galletas y tienen los mismos ingredientes.

Uno tiene un poco más de azúcar, otro tiene más de grasa, pero están basados en los ingredientes que comentó en el libro: harinas refinadas, aceites vegetales refinados, azúcares, aditivos y sal. Estos cinco ingredientes se repiten en todos estos alimentos del setenta por ciento.

Entonces dices, ¿qué podemos comer? Pues podemos comer la comida real, la comida, que sí que es cierto que hemos ido abandonando y que mucha gente ya ni conoce: la variedad de legumbres que hay, la variedad de vegetales estacionales, es decir, temporales, pescado, carne, huevos, frutos secos, aceites vírgenes, especias. Hay bastante variedad de comida real, lo único es que tienes que saber cómo combinarla porque no te la van a dar presentada cocinada o precocinada.

P: ¿Y qué bebemos?

CR: Para beber agua.

P: ¿Sólo agua?

CR: En realidad es la bebida de la vida diaria por excelencia, es la que debemos basar nuestra hidratación, el agua, independientemente que sea del grifo o no.

Luego hay otra variedad de ingesta de líquido, como puede ser el café, las infusiones, la leche, el agua qué te aportan las frutas son otras fuentes de hidratación que va a tener la población, pero hay que beber agua.

P: Entonces tú te vas a ‘fiestear’ y ¿bebés eso?

CR: Bebo agua con hielo y limón. En una noche de fiesta, ni siquiera te van a preguntar porque van a creer que es un gin tonic.

Puede ser que un viernes por la noche te tomes dos cañas o un vino, vale, entra dentro de tu elección. Lo que no podemos recomendar o decir es que beber alcohol está bien o que beber cerveza es saludable porque no hay evidencia científica. Y sobre todo, los peores ultraprocesados son las bebidas azucaradas.

Las bebidas azucaradas van desde los refrescos, de toda la vida, hasta los zumos con muñecos y personajes para los niños, que son bebidas azucaradas.

P: ¿El vino es malo?

CR: No es que sea malo, es que no podemos recomendarlo como bueno. Sabemos que un abuso es malo, porque lleva alcohol. Y está relacionado con bastantes enfermedades e incluso con los accidentes de tráfico, etcétera.

Entonces, no podemos recomendar el vino porque te aporte beneficios especiales en tu alimentación, en tu salud porque no, no te va a aportar especial beneficio comparado con alguien que no bebe vino.

Otra cosa es decir que tomarte una copa al día te va a generar un perjuicio. Oye, no, pero es muy diferente decir que no te va a perjudicar una copa al día, a decir que tienes que beber vino porque te vas a mejorar la salud.

P: Vamos de snack. Tengo un aperitivo en casa o por la tarde ¿qué pones?, porque al final siempre la patata frita está metida y es el snack por excelencia.

CR: Entre horas recomiendo fruta y frutos secos naturales-tostados porque fritos, salados, ya serían ultraprocesados.

Pero luego, hay otras variedades como las conservas de pepinillos, aceitunas, palitos de zanahoria, las palomitas caseras, es decir, las que haces en casa sin aceites, sin sal añadida. Los altramuces, tomate cherry y las legumbres tostadas, como los garbanzos tostados.

Los ultraprocesados son los reyes por excelencia de los snack, porque son la comida accesible, ultra disponible... que si una barrita de cereales, que si unas galletitas en bolsita, que si unas patatas fritas; es que nacieron para eso, para colocarse en comidas que no deberían colocarse.

Antiguamente se desayunaba, se comía y a lo mejor se cenaba y ya está, grandes comidas que te saciaban y el resto del día estaba a tu cosas. Hoy podemos tener ese ultraprocesado en el bolsillo todo el rato. Podemos estar comiendo comida todo el rato, bueno comida no, ultraprocesado porque que no te precisa de un cocinado. La comida real hay que cocinarla.

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Una vez tuve una paciente, llamémosle Paula, la cual vino a mi consulta a “perder unos kilitos”. Paula me decía que ella comía bien, que “cocinaba sin aceite” (como si eso fuera malo), que no tomaba comida basura, ni Donuts, ni bollería y que nunca iba al McDonalds. Pero, como muchos tantos, Paula estaba en MATRIX. - - En la primera consulta me trajo sus analíticas: todo bien, todo correcto. No soy de darle mucha importancia a las analíticas, pues no te dicen si estás sano o no (la salud es mucho más que la ausencia de enfermedad, también es prevención y bienestar). Sin embargo, al sacar sus analíticas del bolso, observé que llevaba también una cuantas barritas de cereales. “Y eso que llevas ahí, ¿para quién es?” - Le pregunté con ironía. “Ah bueno, esto es la merienda, que siempre me entra mucha hambre por la tarde y esto me quita la ansiedad, Carlos. Pero es sano ¿no? Lleva fibra”- me respondió. - - Paula tomaba casi 60 g de azúcar en la merienda todos los días, junto a otra buena cantidad de sal, harinas y aceites vegetales refinados de sus barritas. Al salir de mi consulta Paula volvería a comer las barritas, ese día, algún día, o quién sabe qué día. Lo que estoy seguro es que jamás las volvería a comer creyendo que son más sanas que la bollería. Las comería sabiendo lo que son: ultraprocesados insanos. Ese es el primer paso que trabajaba con mis pacientes en consulta: Haz lo que quieras, pero hazlo sin estar engañado. Os aseguro que esto provoca un cambio radical en la percepción de todo lo que vas a comerte. Cambia tu conciencia, con ello tus creencias y eso se traduce en diferentes elecciones en tu alimentación. #realfooding #comecomidareal

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P: Tú hablas de la Real Food, y la carne lo es, pero siempre se ha dicho que es peor. ¿Qué hay de verdad?

CR: Lo que sucede es que hay muchas carnes que son procesadas. El 90 %, el 60% son almidones.

P: ¿Qué carnes hay que quitar?

CR: Las que suelen estar envasadas. Todo lo de la charcutería por ser carnes tratadas, procesadas: Salchichón, mortadela, jamón de york. No tienen un cien por cien carne, sino que tienen bastantes ingredientes y uno de ellos, el más peligroso según la ciencia es el conservante de las carnes procesadas, el nitrito que están relacionada con el cáncer de colon cuando se abusa de esas carnes. Yo lo que digo en el libro es que el problema de las carnes está cuando desplazan a otros alimentos.

Es decir, si tú comes mucha carne estás dejando de comer otros alimentos que sabemos que son protectores, como la fruta, la verdura, las legumbres, los alimentos de origen vegetal. El problema de la carne no es sólo que comes carne si no cómo influyen tu patrón de alimentación. Si comes todo el día carne o comes varias veces al día carne, estás dejando de consumir otros alimentos reales que sí que son protectores por los beneficios que tienen.

P: ¿Cuándo hay que comer carne?

CR: Ahora mismo las recomendaciones generales que dan los científicos está en torno a dos, tres raciones a la semana sin ningún problema, siempre que esté en tu patrón de alimentación basado fundamentalmente en comida vegetal.

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