24 septiembre 2020
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El refugio de los toreros salmantinos para lidiar el COVID-19

Los espadas apuestan por el ejercicio físico y el toreo de salón en el obligado confinamiento en sus domicilios | Vídeos y entrevistas por las redes sociales sirven para entretener el tiempo | Otros apuestan por repasar sus trajes o la lectura

26 mar 2020 / 10:51 H.

Las plazas de toros se han quedado vacías. Sólo les queda el alma. Y los recuerdos. Recuerdos de ovaciones, de silencios, de miedos, de sangre derramada, de pulsos agitados, de ovaciones, de pitos, de broncas, de vueltas al ruedo. De clamores. De palmas y de bullicio. De verónicas y de naturales. De la vitalidad del toro bravo. Del paciente y agitado pulso de los toreros. El toreo se ha quedado mudo. En silencio, de repente. Preso de la incertidumbre que atenaza al país. Del miedo. El coronavirus se ha hecho el amo del planeta de los toros. Y los toreros, como el resto de los mortales se ha tenido que refugiar en casa hasta que vuelvan a brotar las sonrisas, hasta que vuelva la esperanza y se pueda volver a poner en práctica la ansiada normalidad. El mundo vive confinado en sus domicilios. Y la familia taurina no es una excepción. Los toreros han tenido que abrir sus esportones en sus casas para seguir soñando verónicas y naturales. Y, también, para intentar mantener su puesta a punto mental y física, labrada a base de la constancia de meses de preparación, ya se toree una, cincuenta o ninguna al año.

El refugio de los toreros salmantinos para lidiar el COVID-19

Todos los toreros salmantinos se han llevado los trastos a su casa, han adaptado sus domicilios. Han movidos muebles, sillones o camas para hacer un hueco a un miniruedo en el que intentan que sus muñecas no se desengrasen. Y allí está Javier Castaño, esbozando naturales debajo de la cabeza de Resistente, el toro de Pedraza de Yeltes al que le cortó las dos orejas en La Glorieta en 2014 y que lo tiene disecado y colgado de una de las paredes del salón de su casa: “Trato de hacer abdominales, flexiones... en casa. Y, por supuesto, coger los trastos para no perder ni el tacto ni el peso al que estamos acostumbrados. Aquí uno está más limitado y no podemos llevar a cabo la preparación como lo hacíamos antes pero la situación manda. Hay que hacer lo posible para que termine cuanto antes y todo vuelva a la normalidad”, puntualiza Javier Castaño que el día 12 iba a estrenar campaña en la corrida concurso de Aignan (Francia), ya suspendida.

JAVIER CASTAÑO: “No hay que pensar en lo que viene, sino en lo que ya hemos superado para que nos de fuerzas. Ya queda un día menos”

“Nuestra misión como ciudadanos es quedarnos en casa y no salir. Y eso tenemos que cumplirlo”, continúa Castaño que reconoce que en pleno confinamiento hay tiempo para todo, más allá que prepararse para su profesión: “Ayudo a Sabela (su hija) a hacer los deberes; y también el entretenimiento llega viendo películas, vídeos de toros...”, apunta antes de lanzar su mensaje de ánimo: “Mis mejores deseos y todo mi aliento va para los médicos y para aquellos que tienen que salir a trabajar. No hay que pensar en lo que viene por delante si no en lo que llevamos superado para que nos de fuerza. Podremos con ello”, concluye Javier Castaño.

El refugio de los toreros salmantinos para lidiar el COVID-19

“A mi mujer y a los niños me los he traído al campo, donde hago la vida. Y aquí estamos los cuatro recluidos. No vamos a Ledesma ni para buscar el pan, con lo panero que yo soy...”. Es López Chaves que hace referencia a su cuartel general de Frades el Viejo, donde pasa los días atendiendo su ganadería y preparando sus citas en el ruedo. De manera diaria viajaba a su finca, a solo unos kilómetros de su pueblo de Ledesma, desde su domicilio de Salamanca, iba y venía; pero ahora, con el confinamiento, optó por llevarse a los suyos a la finca a la espera de que se controle la pandemia del COVID-19: “Tenemos bien llena la despensa...”, confiesa con su sonrisa inmarchitable pero sin desmerecer la preocupación que le embarga ante la situación: “Hay que hacer lo posible para que acarré el menor daño y que recuperemos la normalidad cuanto antes”.

LÓPEZ CHAVES: “Hay que ponerle siempre buena cara a los momentos difíciles y disfrutar con los tuyos lo máximo posible”

Dice que estando en su finca tiene mayor libertad para entrenar y la posibilidad de salir a echarle de comer de manera diaria a sus animales: “En ese sentido me siento un privilegiado. No me ha cambiado la rutina”. Ahora, el deseo es el mismo de todos: “Que esto termine cuanto antes”. Pide que nos armemos de paciencia: “Mucha, para aguantar estos momentos. Para algunos la convivencia las 24 horas es difícil, y hay que tener mano izquierda y llevarlo lo mejor posible. Hay que poner siempre buena cara a la dificultad. Hay que disfrutar al máximo con los tuyos, reírte y convivir”. De momento a Chaves se le van al traste tres festejos: Vila Franca de Xira (Portugal), el festival de Medina del Campo y la corrida de toros concurso del 23 de abril en Zaragoza, que ayer anunció la suspensión.

El refugio de los toreros salmantinos para lidiar el COVID-19

Miguel Ángel Sánchez está encerrado solo en su piso de Salamanca. Y ahí trata de llevar el confinamiento lo mejor posible. Entre las manos tiene una novela de Arturo Pérez Reverte, ‘Los perros duros no bailan’, y encima de la mesa ‘El sentido de la vida’... “Además de todas las revistas de Cuadernos de Tauromaquia, de mi amigo Álvaro Acevedo”, puntualiza quien explica que le dedica mucho tiempo a la lectura, mientras que reconoce que las nuevas tecnologías también le permiten jugar al tute, en red, con sus compañeros: “Hay tiempo para hacer de todo”, confiesa. Y ahí, un lugar primordial ocupa su preparación física y taurina: “Soy muy disciplinado, trato de mantener en la mayor parte que se puede mis rutinas de ejercicios diarios, no me las salto y además toreo de salón lo que puedo en una parte de la comunidad en la que no molesto”. Además, Miguel Ángel Sánchez confiesa que le gusta tener a punto todos sus vestidos de luces: “No les puedo ver ni un solo hilo suelto, que todas las lentejuelas estén en su dirección, mantenerlos en una postura para que no se aplasten y ni deformen”.

MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ: “Tenemos que acostumbrarnos a vivir de otra forma y ser obedientes para luchar contra nosotros mismos”

Miguel Ángel Sánchez ya actuó como sobresaliente en el festival de Valero el 29 de enero e iba a hacer el paseíllo en la esperada reaparición de Talavante el 11 de abril en Arles (Francia). Pero se ha ido al traste, como todos los festejos. En Francia ya se aplazó para el 11, 12 y 13 de julio la celebración de la feria de Vic Fezensac que estaba anunciada a primeros de junio. Veremos. Miguel Ángel Sánchez afirma que hay que confiar en la medicina: “Estamos en un país avanzado con unos profesionales sanitarios excelentes, tenemos que tener esperanza y fe en ellos”. Afirma que no ve soluciones a corto plazo, y apela a la “paciencia y la confianza”: “De momento encontrar sustitutos a salir a la calle. Tenemos que acostumbrarnos a vivir de otra forma. Hay que tratar que la gente no caiga en la psicosis de estar encerrada en casa y pierda los nervios. Hay que ser obedientes para luchar contra nosotros mismos, tendremos que aprender si no nos enseñarán a golpes...”, concluye.

El refugio de los toreros salmantinos para lidiar el COVID-19

Alejandro Marcos ha encontrado su refugio para seguir toreando en el garaje de la comunidad de pisos en la que vive en Salamanca. Allí baja todos los días pertrechado con capote, muleta, la ayuda y la esterilla para tirarla en el suelo y poder hacer ejercicios físicos. “Si no entreno me siento pesado y eso me agobia mucho”, confiesa el de La Fuente de San Esteban. En el garaje entrena solo y sueña faenas sin un testigo. “Es donde más sitio tengo”, puntualiza quien repite la rutina dos veces al día. Entre tanto, emplea las horas viendo vídeos de toros: “Estoy aprovechando que los aficionados cuelgan faenas de toreros antiguos en Twitter e Instagram, además de Youtube.

ALEJANDRO MARCOS: “No solo hay que pensar que estemos bien, sino acordarnos del quien lo sufre y lo está pasando muy mal”

Alejandro Marcos no tenía festejos cerrados de inmediato, pero considera que los efectos en el mundo van a ser severos: “En lo que nos toca, va a ser un palo gordo para el toreo, por los toros que quedan en el campo, los que nos jugamos el futuro en tardes clave que no podrán celebrarse o se perderán...”, suspira antes de lanzar un mensaje de ánimo a los aficionados: “Hay que colaborar y hacer caso a las autoridades. No sólo pensar que estamos bien si no en quien lo está sufriendo y pasando mal, haciendo caso a las autoridades y cumpliendo requisitos saldremos adelante, y demostraremos que el país unido tiene fuerza para salir victorioso”.

El refugio de los toreros salmantinos para lidiar el COVID-19

Juan del Álamo reconoce que apenas sale de casa para comprar el pan. Y ahí, en su domicilio, tiene marcada los entrenamientos: Aprovecho sobre todo los ratos que está el niño dormido para intensificar el ejercicio físico, core, bicicleta estática... y toreo de salón. En casa se hace más difícil”, aunque reconoce que hace el esfuerzo para mantenerse físicamente lo mejor posible: “También hay que tener cuidado con la alimentación, estando todo el día en casa se picotea más”, puntualiza entre risas.

JUAN DEL ÁLAMO: “Me impacta salir a comprar el pan y ver las calles y la poca gente que te cruzas tan triste. Eso lo llevo muy mal”

Dice Juan del Álamo que lo peor es “la incertidumbre que estamos viviendo”: “Son momentos muy tristes, cuando sales a comprar el pan te das cuenta de que la calle está triste. Eso lo llevo muy mal. Estamos acostumbrados al trajín diario y se pasa fatal. Hay que pensar que esto pasará pronto y sobre todo mandar mucho ánimo a la gente y no perder la fe en estos días tan duros”. Son los toreros. Héroes mortales a los que el coronavirus tiene recluidos en casa como al resto de la ciudadanía. A las 20.00 horas cada día también salen al balcón para batir las únicas palmas que resuenan en un mundo amedrentado.