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Calle de la Cuesta, en Cabrerizos.
En el banquillo por una fuga de película en Cabrerizos: chocó con dos casas y cinco veces con la Policía tras una fiesta ilegal en Salesas

En el banquillo por una fuga de película en Cabrerizos: chocó con dos casas y cinco veces con la Policía tras una fiesta ilegal en Salesas

La Fiscalía le acusa de cuatro delitos por los que le pide un total de cinco años y medio de prisión, 720 euros de multa y más de 3.000 de indemnizaciones. El Juzgado de lo Penal número Dos de Salamanca ha señalado el juicio para este jueves

M. C.

SALAMANCA

Miércoles, 5 de junio 2024, 13:35

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El Juzgado de lo Penal número Dos de Salamanca ha señalado para la mañana de este jueves el juicio por el desmadre protagonizado en marzo de 2021 por tres jóvenes, vecinos de Pizarrales, que tras ser pillados en una fiesta ilegal en Salesas y negarse a abrir la puerta a la Policía, emprendieron una huida de película durante la que impactaron contra dos casas y embistieron hasta cinco veces a los dos vehículos de la Policía Local que les seguían hasta que se estamparon contra una vivienda y el conductor se bajó del coche para huir campo a través hasta ser detenido.

Según informan fuentes del caso a LA GACETA, el joven que conducía el vehículo, R.A.N.C., pese a su edad viejo conocido policial por su dilatado historial criminal, se enfrenta a cinco años y seis meses de prisión y el pago de 720 euros de multa por un total de cuatro delitos de los que le acusa la Fiscalía: atentado a agentes de la autoridad, conducción temeraria, conducción sin permiso y dos delitos leves de lesiones. Le pide además indemnizaciones para los agentes y particulares afectados por un importe total que supera los 3.000 euros.

La Fiscalía dirige la acusación contra R.A.N.C., condenado en cuatro ocasiones, por delitos contra la seguridad del tráfico por conducir sin permiso y por delitos de robo con violencia. Señala que, sobre las 23:05 horas del 26 de marzo del año 2021, una patrulla de la Policía Local acudió al taller situado en el número 25 de la calle Fernando de la Peña, ya que habían recibido una denuncia por ruido. Los agentes llamaron y nadie abrió pese a que vieron a cinco personas en su interior.

A las 02:45 horas, dos agentes del mismo cuerpo vieron que a la puerta del local citado unas personas subían a un coche, les dieron el alto para identificarlos en la avenida de Portugal y vieron que el conductor era el acusado, que lejos de detenerse aceleró bruscamente y emprendió la huida por el paseo de la Estación, la avenida de Comuneros, la calle Colombia y la carretera de Aldealengua, hasta llegar a Cabrerizos. Lo hizo a gran velocidad y haciendo caso omiso de las señales que le hacían los policías, a veces por dirección prohibida con riesgo para otros vehículos.

Continuó la huida y consiguiente persecución policial por Moriscos, Castellanos de Moriscos, Villares de la Reina y, a la altura del número 167 del polígono de Los Villares, una patrulla le dio el alto, pero el acusado en lugar de parar intentó embestir a los agentes sin detenerse.

En su fuga entró en la A-62, donde circuló a 180 km por hora y siguió por Moriscos, hasta llegar de nuevo a Cabrerizos, en esta localidad otros dos agentes cruzaron el vehículo que ocupaban para interceptar al acusado, el cual lejos de detenerse en la calle Labradores embistió al vehículo policial hasta dos veces y al no poder pasar dio marcha atrás y giró hacia la calle los Rosales colisionando con la fachada de un chalet de esa calle y en la misma volvió a embestir al coche policial que se había acercado.

Los agentes consiguieron cerrarle el paso de nuevo en la calle Cuesta de Cabrerizos, donde volvió a embestir al coche policial arrancándole el paragolpes delantero y continuó la huida hasta que todas las patrullas que se habían ido incorporando a la persecución lo dirigen a una calle sin salida donde colisionó contra la fachada de la casa situada en la calle Los Arroyos, saliendo el acusado del vehículo y emprendiendo la huida a pie.

El acusado fue entonces perseguido por dos agentes de la Policía Nacional, dirigiéndose hacia el cementerio de la localidad, y cuando al fin le dieron alcance se mostró agresivo lanzando patadas y puñetazos contra los dos hasta ser finalmente reducido.

Cuatro agentes, dos de la Policía Local y dos de la Policía Nacional, resultaron lesionados, y dos viviendas dañadas.

El acusado carecía de permiso de conducir por no haberlo obtenido nunca y la noche de los hechos, según su declaración, había estado consumiendo alcohol y sustancias estupefacientes a las que es adicto, circunstancia que afectó de forma grave a su capacidad para la conducción del vehículo.

El coche que conducía había sido entregado a la al menos por aquel entonces compañera del acusado como coche de sustitución mientras le reparaban el suyo, solo para ser conducido por su tío según el contrato, pese a lo cual esta consintió que los condujera el acusado, refleja el Ministerio Fiscal.

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