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El vicerrector de Investigación y Transferencia, José Miguel Mateos Roco y Carlos Dionisio Pérez-Blanco, del Departamento de Economía e Historia Económica.
La Universidad recibe dos millones de euros para estudiar la gestión de los recursos hídricos y la explotación ilegal del agua

La Universidad recibe dos millones de euros para estudiar la gestión de los recursos hídricos y la explotación ilegal del agua

Carlos Dionisio Pérez-Blanco, del Departamento de Economía e Historia Económica, dirigirá los próximos cinco años el proyecto con participación internacional «WaterTheft» financiado por el Consejo Europeo de Investigación

Martes, 12 de diciembre 2023, 15:58

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A medida que la demanda global de agua crece a través de ciudades en constante expansión y una mayor presión de la agricultura, nos enfrentamos a la perspectiva muy real de una futura escasez de este recurso esencial para la vida en el planeta bajo las circunstancias amenazadoras del cambio climático.

En este contexto, la Universidad de Salamanca ha sido beneficiada con dos millones de euros en la convocatoria 'ERC Consolidator Grants' del Consejo Europeo de Investigación para avanzar en el estudio de la gestión de los recursos hídricos, agricultura y nuevos modelos socioeconómicos y sociohidrológicos a través de su proyecto de investigación «WaterTheft», que será dirigido durante los próximos cinco años por el profesor Carlos Dionisio Pérez-Blanco, del Departamento de Economía e Historia Económica.

La iniciativa de investigación fue presentada por el responsable del proyecto y el vicerrector de Investigación y Transferencia, José Miguel Mateos Roco, que subrayó que este proyecto se «alinea en el marco de las diferentes acciones para el desarrollo sostenible impulsadas por la Universidad de Salamanca y que, además, posiciona a la USAL a nivel internacional en un ámbito de investigación de actualidad candente como es el relacionado con la economía del agua».

Pérez-Blanco define al estudio, que se desarrollará durante los próximos 60 meses y que tiene su punto de partida en el Informe Interpol de 2016 sobre crímenes medioambientales, como una «investigación de frontera en un contexto de escasez de agua en el que vemos cómo los diferentes agentes económicos y sociales se pelean por acceder a un recurso que cada vez cobra más valor».

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