04 abril 2020
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Rosa María Martín, psicóloga del tanatorio de Salamanca: “Lo importante es cómo hemos cuidado a nuestros mayores en vida”

“Un velatorio y un funeral son caldo de cultivo para el contagio. Se puede hacer el funeral en un mes y por eso no se pierde el respeto a los que se han ido”. “También se puede dar y recibir el pésame por teléfono”

26 mar 2020 / 09:45 H.

Hábitos sanos en el confinamiento y respetar las normas para cuidar nuestra salud, son las principales recomendaciones generales de la psicóloga Rosa María Martín Oterino.

–Con las nuevas restricciones, el duelo va a ser diferente.

–No hay funeral ni misa. Se va directamente al cementerio o al crematorio. Hay que pensar que lo importante es el cuidado y las atenciones que se han dado a esas personas toda la vida. A la gente más mayor hay que recordarle que un velatorio o un funeral son caldo de cultivo para el contagio. No perdemos el respeto a los que se han ido y evitamos contagios por juntarnos 100 personas en una misa. Se puede hacer un funeral al cabo de un mes. Y se puede dar el pésame por teléfono.

–Conoce a familiares de personas fallecidas por coronavirus.

–No solo impactan las muertes, sino estar encerrados en casa, el no poder ir a trabajar, no poder relacionarse con la familia, que no vayan los niños al colegio... Se tiende a cambiar los horarios, pero es muy importante seguir la misma rutina: levantarse, comer y cenar a la misma hora para no cambiar los ritmos biológicos.

–Hay más recomendaciones para sobrellevar el confinamiento.

–Es importante hacer algo de ejercicio dentro de las medidas de restricción: subir y bajar escaleras en el edificio, usar la bici estática... Porque la tendencia al estar en casa, es comer más. Y hay que adaptase a estar en casa; a los jóvenes de 12 a 18 años debemos controlarles el tiempo de estudio, que no estén todo el día en las redes sociales. Y aprovechar la coyuntura para ordenar armarios, hacer limpieza general... Hay que mantener la vida organizada y entretenida. Se puede escuchar música y encontrar momentos de desconexión de esta situación.

–¿Cómo están sus pacientes?

–La ansiedad está disparada y llevamos solo cuatro días de estado de alarma. No hay que estar todo el día pendientes de los telediarios, porque hay más sensación de agobio e incluso miedo e impotencia. Quienes tienen a familiares en residencias tienen la sensación de que les han abandonado. Hay impotencia por no poder desarrollar la vida cotidiana y anímicamente va a afectar mucho. Y existe agobio económico; mucha gente no va a tener ingresos y los gastos seguirán siendo los mismos.

“Hay que comer sano, hacer ejercicio y no salir cuatro veces a comprar: nos ponemos en riesgo a nosotros y a los demás”

–¿Qué deben pensar quienes tienen a familiares en residencias?

–Deben de pensar que sus familiares están atendidos. La manera de cuidarles realmente es no ir a verlos porque voy a evitar el riesgo de contagios (yo puedo estar infectado sin síntomas). En las residencias no están solos: sus necesidades básicas están cubiertas: tienen médico, enfermeras, alimentación equilibrada... Puedo llamar por teléfono dos veces al día para que vean que nos acordamos de ellos, aunque no podamos ir a verlos.

–Pero algunas residencias se han convertido en morgues y los profesionales están desbordados.

–Todos los profesionales están desbordados en todos los sitios. Pero la mejor forma de demostrarles cariño a los mayores es no ir a verlos, como cuando estoy de vacaciones. Tenemos que pensar que no vamos a verlos para protegerlos.

–Fuera de las residencias ¿cómo están los mayores?

–Quienes salen poco no lo extrañan. Pero el que sale a andar 10.000 pasos y a tomarse un café, lo extraña muchísimo más. Quienes están bien, deben aceptar la situación: dar paseos por el pasillo, por el descansillo si no hay gente, pueden idear un programa de gimnasia para mantenerse en activo y utilizar internet para eso que siempre les ha gustado: cocinar, la fotografía, ver series y sacar partido a lo que podemos hacer dentro de casa.

–Con la ansiedad hay tendencia a volver a comportamientos tóxicos. A fumar, al alcohol...

–Y nos da por comer y se buscan recompensas como dulces, chucherías... porque el cerebro se siente contento. Hay que pensar que si en Navidades se cogen de dos a cuatro kilos en diez días, ahora puede haber un sobrepeso importante porque estamos encerrados por tiempo indefinido. Comamos bien y a las horas para evitar el sobrepeso. Y no hay que buscar excusas para salir a comprar cuatro veces a la calle porque nos estamos poniendo en riesgo y ponemos en riesgo a los demás.

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