25 enero 2023
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Raúl Rivas, catedrático de Microbiología y divulgador: “Hay muchos descubrimientos por azar en la ciencia”

Publica el libro “La penicilina que salvó a Hitler y otras historias de la Microbiología”

20 feb 2022 / 17:58 H.
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PALABRAS CLAVE

Raúl Rivas, catedrático de Microbiología en la Universidad de Salamanca, investigador y divulgador científico, publica el libro “La penicilina que salvó a Hitler y otras historias de la Microbiología” (Guadalmazán), buscando un ángulo ameno para el lector.

–Dice en su libro que la penicilina ha sido, para muchos, el Santo Grial de la medicina. ¿Cómo consiguió Fleming descubrir al “primer asesino de bacterias” del mundo?

–En parte gracias al azar. Hay personas que lo consideran un caso de serendipia científica; es decir, un descubrimiento casual o accidental. Hay muchos ejemplos de serendipia en la historia de la ciencia: el desarrollo del microondas, la obtención del LSD o el descubrimiento del cisplatino como agente anticancerígeno... En el libro narro diferentes historias, repletas de curiosidades, anécdotas y también, a veces, de serendipia. La de la penicilina es una de ellas. En el verano de 1928 Alexander Fleming dejó olvidados algunos cultivos bacterianos en el laboratorio y cuando volvió en otoño observó que estaban contaminados con un hongo que parecía inhibir el crecimiento de las bacterias. Cultivó el hongo y pudo comprobar que producía una sustancia que tenía acción antimicrobiana: era la penicilina. Podemos pensar que fue cuestión de suerte, pero Fleming tenía una mente preparada para comprender lo que observaba e indagar cuál era la causa.

–En la “Operación Valquiria”, el atentado que sufre Hitler el 20 de julio de 1944, el Fürher sobrevive, pero con lesiones. ¿De dónde sacó su médico Theodor Gilbert Morell la penicilina de “calidad óptima” para tratarle?

–Existen diferentes hipótesis de cómo consiguieron los nazis la penicilina y en el libro apunto algunas de ellas. Varias fuentes indican que el suministro pudo llegar desde países neutrales como Suecia, Suiza, Portugal o España. Hitler recibió cortes en la frente, y abrasiones y quemaduras y ampollas en brazos y piernas, algunas de las cuales fueron invadidas por astillas de madera que eran preocupantes porque podían originar un proceso septicémico. Los alemanes temían por la vida de Hitler y utilizaron, para tratarle, los preciados suministros de la penicilina aliada que atesoraban.

–Algunos historiadores han especulado que Morell contribuyó accidentalmente a la frágil salud de Hitler, aunque inicialmente le curó de los dolores de estómago.

–Hitler estaba encantado con Morell porque había paliado sus males intestinales. El Fürher confiaba plenamente en el médico, algo que hizo que Morell fuera un personaje peligroso con bastante poder. Por supuesto, a Morell le interesaba mucho la relación con Hitler e hizo todo lo necesario para mantener su confianza.

–¿Cómo influyó la penicilina en el balance final de la Segunda Guerra Mundial y en la derrota de la Alemania nazi?

–En junio de 1944, justo a tiempo para los desembarcos del Día D en Normandía, las compañías farmacéuticas de los Estados Unidos producían aproximadamente 100.000 millones de unidades de penicilina al mes, suficiente para suministrar de antibiótico a unos 40.000 combatientes estadounidenses y británicos. En consecuencia, los soldados aliados experimentaron tasas de mortalidad más bajas, menos amputaciones y tiempos de recuperación más cortos de las lesiones, lo que aumentó el número total de tropas listas para combatir en la guerra.

–¿Qué gama de afecciones curaba la penicilina durante el conflicto bélico?

–Dentro y fuera del campo de batalla la penicilina era utilizada para tratar la neumonía, la faringitis estreptocócica, la gangrena gaseosa, la septicemia, la meningitis espinal, la escarlatina, la sepsis puerperal, la sífilis o la gonorrea entre otras enfermedades que podían suponer la muerte del afectado en ausencia de tratamiento.

“Hay muchas anécdotas de cine en este libro. El rodaje de “La reina de África” terminó de milagro porque la mayoría del equipo tuvo disentería”

–También estuvo en riesgo la vida de Winston Churchill por una neumonía.

–La búsqueda de hongos super productores de penicilina y la producción del antibiótico también estuvo, en parte, motivada por la neumonía sufrida por Winston Churchill.

–Cuenta que la disentería hizo mella en el Congo Belga en el equipo de rodaje de “La reina de África”, salvo en John Huston y Humphrey Bogart, aficionados al whisky pero no al agua.

–Hay muchas anécdotas de cine en este libro. El rodaje “La reina de África” concluyó de milagro, porque la mayoría del equipo enfermó de disentería, una enfermedad de la que mueren decenas de miles de personas cada año en el mundo.

–Recuerda que Hemingway recibió instrucción donde se cree que en 1918, en la Primera Guerra Mundial, surgió la cepa vírica que causó la gripe española.

–Sí, escribo sobre Ernest Hemingway, sobre sus correrías, acerca de su obra y de su relación con la microbiología. Hemingway recibió la instrucción en Camp Funston de Fort Riley en Kansas, el lugar donde algunos investigadores apuntan a que en marzo de 1918 surgió la cepa vírica que causó la terrible gripe española.

–¿Por qué se denomina gripe española?

–Porque los medios de comunicación españoles alertaron e informaron acerca de la pandemia mucho más que otros países inmersos en la Primera Guerra Mundial. Eso hizo que las personas pensaran que el origen de la enfermedad era España. La gripe se extendió con rapidez por todo el planeta, alimentada por el conflicto bélico, los movimientos masivos de tropas, los desfiles, el flujo de refugiados... Extinguió la vida de más de 50 millones de personas en el mundo.

–El libro está ilustrado con fotografías. ¿Cuál es la más curiosa?

–Creo que todas son muy interesantes y que incentivan la curiosidad del lector. En este aspecto no tengo preferencias por ninguna en particular. Merece la pena echarles un ojo a todas ellas y descubrir las historias que esconden.

–Seguimos sin conocer el origen del SARS-CoV-2.

–La evidencia científica apoya, sin lugar a dudas, un origen zoonótico. Es decir, que el virus proviene de animales. No es la primera vez que ocurre esto con los coronavirus o con otros tipos de virus y tampoco será la última. El 75 % de todas las enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas.

–La ciencia nos aporta vacunas. ¿Por qué prosperan las tesis antivacunas?

–Es un problema complejo en el que intervienen diferentes factores, algunos son la histéresis social en determinados ámbitos, la desinformación, la capacidad de distribuir bulos a través de redes sociales y muchos otros. Los beneficios que han aportado las vacunas son incuestionables. Por eso estoy convencido que la divulgación científica es una herramienta necesaria para informar a la población con un lenguaje comprensible y accesible.

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