07 agosto 2022
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Los docentes exigen cambios en los exámenes de la ESO

Afirman que al adelantarse el final de la tercera evaluación, el clima en clase ha empeorado

26 jun 2022 / 18:44 H.
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El final de curso en Secundaria ha sido más complicado de lo habitual en los institutos y casi todos apuntan a un mismo motivo: el adelanto de los exámenes que antes se realizaban en septiembre a junio. La modificación responde a su vez a un cambio de planes del Ministerio de Educación. La eliminación de la convocatoria extraordinaria de septiembre no se iba a aplicar este curso, pero finalmente el departamento de Pilar Alegría dio marcha atrás. La Junta, contraria a suprimirlos, optó por una solución intermedia, ponerlos el 22 y 23 de junio, lo que requería a su vez adelantar el final de la tercera evaluación al 10 de junio.

El resultado ha sido que, para muchos docentes, las dos últimas semanas del curso han sido las peores de todo el año. Hay que tener en cuenta que a los exámenes finales de junio solo se presentan los que tuvieran suspendidas asignaturas. Los que las han aprobado no están obligados a realizarlos, salvo que quieran subir nota. Sin embargo, entre el 10 y el 23 de junio, sí han de acudir a clase, en teoría para hacer proyectos.

Con estos condicionantes, las faltas de asistencia a clase se han multiplicado, a lo que hay que sumar que los alumnos que iban y que tenían aprobada la asignatura mostraban un escaso o nulo interés en clase, ya que sabían que no podían bajar nota. Además, en algunos casos las clases se limitaban a ver películas, lo que restaba interés. Los docentes también han denunciado que en esas dos semanas han tenido que estar pendientes de repasar contenidos con los que habían suspendido y a la vez encargarse de los que habían aprobado.

Las faltas de asistencia a clase han aumentado y hay quejas por la aglomeración de pruebas en dos días

Las familias también han mostrado su disconformidad por cómo ha quedado configurado el final de curso. La Consejería de Educación fijó el 22 y 23 de junio como los días para celebrar todos los exámenes finales —aunque algunos centros han añadido más días—, por lo que ha habido alumnos con muchas pruebas en poco espacio de tiempo por tener varias materias suspensas. Es cierto que en septiembre esos mismos exámenes se hacían en tres días. La diferencia es que ahora apenas disponen de dos semanas para estudiar, mientras que antes contaban con los dos meses de las vacaciones veraniegas.

“Ha sido un desastre organizativo por la improvisación del Ministerio y de la Junta”, critica Federico Martín, de CSIF, que añade también el aumento de la burocracia para los docentes y la incertidumbre existente de cara al próximo curso. “No hay aún currículos. Esto para lo único que ha servido es para saber lo que no hay que hacer”, finaliza.

Guillermo Bueno, de ANPE, subraya que ha sido un curso “con muchos cambios de protocolos”, lo que lo ha convertido en el peor de los tres desarrollados bajo la sombra de la pandemia. “Con la Lomloe ha aumentado la burocracia. Ha faltado información”, indica. “Hay que cambiar el final de curso o reforzar las plantillas. No nos podemos desdoblar”, denuncia Brenda Melero, de UGT.

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