07 agosto 2020
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La calle de la Judería que olvidan los mapas de Salamanca

La empedrada vía de San Pedro se “reabrirá” en otoño para que turistas y salmantinos conozcan la historia de uno de los colegios mayores más antiguos de España

27 jul 2020 / 20:20 H.

Muy transitada durante siglos por universitarios y frailes, incluidos Fray Luis de León y San Juan de Sahagún, la empedrada calle San Pedro resiste en pleno centro de la ciudad, aunque ya no aparece en ningún mapa. También denominada de la Judería, albergó un convento que poco tenía que envidiar en sus dimensiones a San Esteban y en cuya iglesia la nobiliaria familia de los Maldonado enterró a algunos de sus muertos. Pasto de las llamas en 1589 y 1744, fue destruido por los franceses en la Guerra de la Independencia y nunca volvió a remontar. Frente al complejo conventual se alzaba uno de los seis primeros colegios mayores de todo el país, el de Cuenca, también construido en el siglo XVI. Arquitectónicamente “lo más famoso de su edificio era su monumental escalera”, de la que se conservan las bases de sus pilares, señala el arqueólogo Manuel Jiménez, quien, durante años de trabajo, ha ido “desenterrando” los secretos que se escondían bajo las desaparecidas pistas del Botánico. Restos históricos que desde el próximo otoño podrán ser visitados por salmantinos y turistas gracias a una inversión de más de 650.000 euros por parte del Ayuntamiento.

El pavimento de la, al menos, cinco veces centenaria calle San Pedro no es el único empedrado que se conserva en el solar que se extiende entre el Campus de Ciencias y el remozado edificio del “Bartolo”, y no es ni mucho menos el más elaborado. Figuras geométricas elaboradas con cantos de distintas tonalidades conforman aún el suelo de lo que fue el claustro del convento y el corredor de acceso a éste. También se conservan el atrio empedrado de la iglesia de los agustinos, San Pedro, cuya planta, al igual que la del convento a la que se encontraba unida, posiblemente continúe oculta bajo la calle Balmes. En este templo fueron enterrados, apunta Jiménez, algunos parientes del conocido capitán salmantino de la Guerra de las Comunidades, Francisco Maldonado, dada la proximidad del domicilio de su suegro Fernando Álvarez Abarca, conocido como el médico de la reina Isabel La Católica. Y precisamente a esa Casa de los Abarca-Alcáraz, hoy Museo de Salamanca, se han trasladado cuatro piezas de las más de doscientas piezas halladas en las excavaciones arqueológicas del Botánico. Tal y como se acordó con la dirección del museo, en él se custodiarán y exhibirán una estela romana, un capitel con un escudo nobiliario, medio mortero de piedra y una goznalera —en la que se encajaba el gozne de una puerta de gran porte—.

Poco queda ya en estos terrenos de otro edificio que a principios del siglo XX ocupó parte de los terrenos del antiguo colegio de Cuenca, la fábrica de la luz de Los Caídos. Construida en 1916 y destruida en 1951 por un incendio, esta estación eléctrica se extendía hasta la cantina del antiguo edificio universitario del siglo XVI, de la que se conserva el pavimento de pizarra y uno de sus sumideros. Restos del caserío medieval de la antigua judería, así como de construcciones más antiguas, celtibéricas y romanas también fueron localizados en los trabajos arqueológicos realizados en 2001, previos a la frustrada construcción de una gran Biblioteca de Humanidades encargada al conocido arquitecto portugués Álvaro Siza.