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Invasión vegetal en los monumentos salmantinos por la lluvia y los escasos cuidados

Muros y cubiertas de la Catedral, San Esteban y San Benito, entre otros, llenos de musgo, líquenes y vegetación

Jueves, 19 de enero 2023, 22:39

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Los muros y cubiertas de algunos de los principales monumentos de Salamanca responden ya al concepto actual de jardín vertical, aunque no hay ninguna intención de que lo sean.

Las intensas lluvias de este mes de enero y la total ausencia de cuidados durante las últimas semanas han dejado vía libre al crecimiento de musgo, líquenes y vegetación sobre las centenarias piedras de arenisca y los tejados de la Catedral, San Esteban, San Benito y Santa María de los Caballeros. Y han provocado la aparición de manchas verdosas en otros, como San Julián, La Clerecía, Las Claras e, incluso en menor medida, bajo los balcones de la Plaza Mayor.

Varios estudios realizados desde la Universidad de Salamanca y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), algunos de hace más de tres décadas, apuntan como la humedad y las sales que con ella se filtran aceleran el deterioro, agrietan y dañan la piedra de Villamayor, además de provocar en los meses de calor la aparición de las eflorescencias salinas, manchas blanquecinas, que deslucen las fachadas de los edificios históricos y les restan lustre ante salmantinos y turistas. Pero, además, la excesiva presencia de musgo y líquenes han erosionado y meteorizado durante los últimos años algunos elementos de arenisca hasta tal punto que han tenido que ser totalmente reemplazados por su excesiva degradación e incluso han provocado desprendimientos, como en la balaustra de San Millán, en la Muralla o más recientemente en la Casa de las Muertes.

En 2013, después del marzo más lluvioso en más de 40 años, el Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León y del Obispado pusieron en marcha un plan de saneamiento en las iglesias históricas de la ciudad para eliminar el manto verde que cubría sus cubiertas y zonas específicas de sus fachadas que no estaban protegidas de las escorrentías, en muchos casos por el mal estado de canalones y tejados.

Sin embargo, esta vez, en la que, si no se pone remedio antes de primavera, la invasión verde en los monumentos podría ser muy similar a la de hace una década, todavía no se han tomado medidas. Y más allá de los potenciales daños que pueda generar en el futuro, las manchas verdosas y las plantas que crecen en los muros de algunos de los principales atractivos arquitectónicos de Salamanca ofrecen una imagen de abandono al viajero.

Ante el manto vegetal que cubre algunas de las cubiertas de la Catedral Nueva —especialmente las de la cara norte—, el deán, Antonio Matilla, explica que cada mes se hace una limpieza de todos los tejados y balcones de la basílica. Apunta, eso sí, que, debido a las intensas lluvias de las últimas semanas, estas labores se habrían retrasado por el peligro que puede entrañar hacerlo con la actual climatología.

Por su parte, el Ayuntamiento, que de momento no ha realizado ninguna actuación al respecto, “como en ocasiones anteriores, se pone a disposición de la Comisión Territorial de Patrimonio y de los propietarios de los inmuebles para realizar los informes que fueran necesarios”, y así se lo trasladará a la Junta de Castilla y León. Por ahora, no consta que Patrimonio haya requerido a los titulares de estos edificios para que los saneen, aunque no es descartable que pueda ocurrir en las próximas semanas.

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