05 diciembre 2019
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Emilio del Río: “Gracias al latín preferimos las vacaciones. La palabra española ‘trabajo’ viene de una latina que significa ‘tortura”

El Doctor en Filología Clásica presentará “Latín Lovers” este martes a las 20:00 horas en el Casino de Salamanaca y la entrada será libre hasta completar aforo

13 may 2019 / 19:00 H.

Emilio del Río presentará el martes 14 de mayo a las 20:00 horas en el Casino de Salamanca, el divertido libro “Latín lovers”, de la mano de FUNDACIÓN GACETA. La entrada a la presentación será libre hasta completar aforo. Doctor en Filología Clásica, es un ameno divulgador. Se ocupa del espacio “Verba volant” en “No es un día cualquiera”, de RNE.

–Con “Latín lovers” quiere demostrar que el latín es divertido.

–Una de las grandes aportaciones de los romanos —como explica la gran Mary Beard— es el humor. Se reían de todo, y de sí mismos, que es una cosa muy saludable. Nosotros hablamos latín sin darnos cuenta. No sólo nuestra lengua viene del latín, sino que muchas de las palabras no han cambiado en 3.000 años. En ese tiempo ha cambiado la geografía, el paisaje, el clima, los humanos somos más altos... Y, mientras, muchas palabras siguen iguales. De esta contestación, “humor, palabra, alto, saludable, clima, humano, geografía” son palabras que no han cambiado. El latín es una de las cosas más resistentes que hay, ha resistido a todo.

–Somos herederos de los romanos.

–Hay una escena memorable de la extraordinaria película “La vida de Bryan” de los Monty Python, en la que, de forma paródica se preguntan ¿Qué han hecho los romanos por nosotros? Pues todo: nos han dado la lengua que hablamos, la manera de ver el mundo, de sentir, de relacionarnos, lo que comemos y bebemos. Nuestra cultura, nuestra civilización, nuestra manera de hacer el amor y el humor vienen del mundo romano, del latín. Si no, seríamos... no sé, como los japoneses. No tengo nada contra los japoneses, pero prefiero nuestra cultura. Ahora les han dado 10 días de vacaciones por la abdicación de su emperador y... ¡están en contra de tener vacaciones! La palabra española “trabajo” viene de una palaba latina que significa “tortura”. Por eso, gracias al latín, preferimos las vacaciones.

–Los romanos tomaban pizza.

–La pizza es un invento romano. Les encantaba la pizza. Y también el jamón serrano. Por cierto, los más valorados eran los de la zona que ahora es Salamanca. Hispania era una potencia exportadora de jamón serrano —que es una de las grandes aportaciones de la civilización humana, dicho sea de paso—, gambas, vino... De hecho Eneas —que era un refugiado de guerra— funda lo que luego será el Imperio Romano porque se come una pizza al llegar a Italia. Le ponían lo mismo que nosotros a la pizza, pero sin piña y tomate, claro, que son alimentos que trajimos los españoles de América.

–¿Hay expresiones que usamos erróneamente? ¿Carpe diem?

–Carpe diem es una expresión maravillosa. Quiere decir “aprovecha la vida”, “vive intensamente la vida”. Eso no quiere decir que no haya que cumplir con las responsabilidades que uno tenga, si no, vivir cada momento al máximo. La vida es una sucesión de emociones y momentos. Churchill escribió que “la mayor parte de las veces nos preocupamos por cosas que no van a suceder nunca”. Pues eso, carpe diem es no estar angustiado por cosas que luego nunca pasan. Disfrutar de la vida.

–Habla “De Astérix al Brexit”.

–Los británicos hasta para salirse de la UE utilizan el latín. Brexit es latín en estado puro. El nombre de Britannia que le dieron los romanos a las islas quiere decir “pintados”, en referencia a los escoceses, pero lo aplicaron a todos los habitantes de la isla (¡si supieran los ingleses que el nombre de su isla es gracias a los escoceses, igual se lo cambiaban!). “Astérix y los pictos” sucede en Escocia. Se titula “y los pictos” porque van “pintados”. Astérix sabe latín.

–Otro capítulo es “De Espartaco a Grease”.

–En el libro hay muchas referencias al cine, al rock, a la gastronomía, al fútbol. En las películas de “Espartaco” a “Grease” hay un hilo conductor, Crassus, el cónsul que acabó con la rebelión de Espartaco, y que llega hasta “Grease”, que quiere decir “gomina, brillantina”, porque “Grease” viene del latín crassus. De “Espartaco” a “Grease”, todo queda en el latín.

–Su amor por la cultura clásica surgió con un catedrático de Filología Latina en la Universidad Complutense.

–Cuando escucho a alguien despreciar al latín con la pregunta “¿para qué sirve el latín?” recuerdo la anécdota que nos contaba mi maestro, Antonio Fontán. Durante la dictadura franquista, en una sesión de las Cortes, el ministro José Solís Ruiz conocido como la sonrisa del régimen, y que había nacido en Cabra (Córdoba) —que para la anécdota es importante— dijo en su intervención “¿para qué sirve el latín?” A lo que el Catedrático de Filosofía de la Complutense Adolfo Muñoz Alonso le contestó: “Por de pronto, señor ministro, para que a su señoría, que ha nacido en Cabra, le llamen egabrense”. Cabra viene del latín egabro. El latín no es una lengua muerta, sino una lengua inmortal. Por las venas de nuestras palabras, de nuestra cultura y de nuestro pensamiento discurre la sangre del latín. Por eso, en nuestro país se tendría que estudiar más latín (y griego) en nuestro sistema educativo, y más teniendo en cuenta que sí se estudia y varios años en los otros grandes países de Europa.

–¿Comparte la idea de que en el Congreso no ha habido buenos oradores en la última legislatura?

–Cada época se ha quejado de su presente. Cicerón escribió “Oh tempora! Oh mores!” (Ay tiempos, ay costumbres!) echando de menos las anteriores. En el Congreso ha habido buenos y malos oradores. En la sociedad en general hay un déficit enorme a la hora de intervenir en público. Un político, un empresario... todo el mundo lee —y a veces no muy bien—, lo que dicen. Hay que mejorar en comunicación oral.

–Presenta cada domingo a las 11 “Verba volant” en el programa “No es un día cualquiera”, de RNE.

–Llama positivamente la atención la extraordinaria acogida que tiene entre los más jóvenes, en institutos, en toda España y su gran participación en el concurso. ¡Sorteamos un par de libros cada semana!

–Es muy activo en Twitter.

–Pepa Fernández me presenta como el latinista tuitero (clásico y moderno). Séneca, Marcial y Catulo ya tenían pensamiento tuitero.