28 noviembre 2021
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El espectacular retablo que la iglesia de San Esteban nunca tuvo

Descubren el dibujo de la inconclusa obra de González Ramiro para el altar mayor de Dominicos usado como forro de documentos del Archivo Histórico Nacional

27 jun 2021 / 09:19 H.
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Una muerte privó a Salamanca de un espectacular retablo al que pocos le habrían hecho sombra en toda España. Comparable al de San Lorenzo del Escorial, según el catedrático jubilado de Historia del Arte de la Universidad de Salamanca Antonio Casaseca, la obra nunca se llegó a ejecutar, pero sobre el papel han quedado las trazas de lo magnífico que podría haber sido, pero también de lo poco que se llegó a ejecutar.

Forrando unos documentos custodiados en el Archivo Histórico Nacional se encontró hace unos años un dibujo del pedestal, lo poco que al ensamblador Antonio González Ramiro le dio tiempo a acometer antes de fallecer, explica Casaseca, quien junto al también catedrático jubilado de la Autónoma de Madrid y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Alfonso Rodríguez G. de Ceballos, ha investigado sobre este asunto.

El papel encontrado envolvía precisamente los legajos sobre el pleito que, con la muerte del artista, se emprendió por quedar inconcluso el proyecto que en 1638 se comprometió a financiar el V duque de Alba, Antonio Álvarez de Toledo y Beaumont, y que incluía los retablos laterales, la reja y el enlosado del presbiterio.

No es la única pista que ha quedado sobre aquella gran estructura cuya parte más alta iba a rozar la clave de bóveda del ábside de la iglesia de San Esteban, espacio que hoy alberga la obra que en 1692 se encargó a José Benito Churriguera. Al Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León, en Simancas, el prior de los dominicos encargó hace dos años restaurar otro documento que en 1868 se encontró oculto en un marco de madera del convento de Salamanca.

Se trataba de un pergamino de la primera mitad del siglo XVII con las trazas del proyecto de González Ramiro. Dañado por la humedad, arrugado, rasgado por la mitad y con algunos fragmentos desaparecidos, el plano ha rejuvenecido gracias a esta reciente intervención y permite contemplar los detalles de esta obra que no llegó a materializarse. Si bien el historiador Manuel Gómez-Moreno tuvo acceso en el siglo XIX a otro pergamino posterior que incluía variaciones, al parecer, éstas no fueron sustanciales.

Fue el 26 de enero de 1638 cuando el duque ratificó que iría depositando en un fondo mil ducados anuales con cuyos intereses se haría frente a la construcción de este retablo. Iba a estar listo en cuatro años y, en él, iban a participar, según figuraba en el contrato, los mejores escultores de Toledo, Madrid y Valladolid. Antonio y Andrés de Paz, Miguel García y Jerónimo Pérez se encontraban entre los elegidos. Además de un calvario y relieves de Santo Domingo y del martirio de San Esteban, estaban previstas imágenes de diez santos. También iba a contar con cuatro pinturas en su composición, pero a sus autores no se hacía referencia. El retablo iba a dejar muy claro quien había sido su mecenas. En el plano se puede contemplar.

Iba a estar coronado por “prisioneros maniatados entre banderas y escudos de la casa ducal”, subrayan Ceballos y Casaseca en un artículo conjunto. Y los mismos blasones estaban previstos también para el pedestal. Pero dos años después de que se firmase aquel contrato, González Ramiro hizo testamento y murió pocos días después. Si bien dejó el trabajo en manos de otro ensamblador, Antonio Martínez, todo apunta a que esta pieza concebida en el Alto Renacimiento para el altar mayor de San Esteban no llegó a ejecutarse, ya que medio siglo después se encomendó a Churriguera el retablo barroco que hoy se puede contemplar en los Dominicos.

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