19 septiembre 2020
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El diplomático ‘salmantino’ que representa a la UE en Cuba: “Este país ha sido un ejemplo de solidaridad en esta crisis”

“Cuba ha enviado casi 2.000 sanitarios a otros países con coronavirus, a través de la Organización Mundial de la Salud o como contraprestación a unas retribuciones en otros casos”, afirma Alberto Navarro

24 may 2020 / 08:58 H.

Alberto Navarro, diplomático ligado a Salamanca, es embajador de la UE en Cuba desde septiembre de 2017, y analiza el impacto de la COVID-19 en la isla caribeña.

–Las cifras oficiales indican pocos contagios y pocos fallecidos por COVID-19 en la isla.

–Las cifras oficiales en Cuba indican una buena gestión. La COVID-19 ha tenido un impacto bastante suave, comparado con otros países. Esto es algo que se ha visto en mucha islas y no solo en Cuba. Estamos en 2.800 casos diagnosticados, 79 muertos y 380 casos activos. La curva está prácticamente aplanada y se espera que para finales de mes esté controlada la pandemia, con independencia de que pueda haber una nueva vuelta, como tememos todos. Y hay mucha disciplina social. El uso de la mascarilla (nasobuco, como se llama aquí) es obligatorio y se han restringido muchísimo los transportes. No hay un confinamiento como hemos vivido en España, que es imposible hacer en Cuba, pero las personas están dentro de sus casas y el transporte es muy difícil: solo se permite a los coches particulares y a los estatales que tienen unas placas especiales.

–¿Qué medidas se han adoptado en la isla?

–Cuba ha adoptado medidas casi desde el primer momento en que se tuvo conocimiento de esta pandemia. Se cerraron los vuelos internacionales y la llegada de turistas a Cuba. Los primeros casos en Cuba fueron italianos o cubanos y españoles que venían de Europa, EEUU y Canadá. Luego ya empezaron los contagios dentro de la isla. Los colegios están cerrados desde hace semanas y los aeropuertos están cerrados a vuelos comerciales hasta el 30 de junio. Solo se permiten viajes médicos, vuelos humanitarios y especiales para la repatriación de turistas. Se han movilizado a todos los estudiantes de medicina, que están recorriendo diariamente las casas de las personas de la tercera edad. La capacidad de organización y la disciplina social son encomiables. Eso está haciendo que se siga el modelo asiático en la gestión.

–¿Qué fortalezas y debilidades se han puesto de manifiesto en Cuba con el coronavirus?

–Cuba tiene fortalezas que en el sector de la salud son evidentes. Es el país del mundo donde hay un mayor número de médicos por habitante. Un país de poco más de 11 millones de habitantes, tiene 95.000 médicos y 85.000 enfermeras. Es conocido que Cuba respondió al virus del ébola en África occidental con un envío muy grande de médicos y sanitarios. Y en la actual pandemia está enviando brigadas médicas a 23 países hasta ahora: casi 2.000 médicos y enfermeras. Entre estos países merece la pena destacar el caso de México, donde hay 300 enfermeras y una docena de asesores médicos; Argentina, donde van a ir un par de centenares de médicos cubanos, y casi todas las islas del Caribe como Guyana; países centroamericanos y en el caso de Europa hay dos brigadas en el norte de Italia y otra en Andorra. Con Francia se ha acordado el envío de sanitarios a los territorios de ultramar: la Martinica, Guadalupe y Guyana francesa. Es, sin duda, un ejemplo de solidaridad por parte de Cuba, un pequeño país que cuando se supere esta pandemia pasará a los anales por su esfuerzo de solidaridad y envío de misiones médicas, en muchos de los casos a través de la Organización Mundial de la Salud y en otros, como contraprestación a unas retribuciones por el envío de estas brigadas. Junto a esa fortaleza del sector sanitario, Cuba tiene también una fortaleza organizativa que se ha demostrado en el caso de los huracanes que periódicamente asolan al Caribe: en el caso de Cuba los muertos son prácticamente inexistentes y el mismo huracán produce muchas pérdidas de vidas en países vecinos, como es el caso de Haití y EEUU. Y entre las flaquezas o fragilidades de Cuba está, sin duda, la cadena alimentaria y los problemas de falta de soberanía alimentaria. Cuba necesita importar casi el 70% de los alimentos que consume en la isla. La principal preocupación ahora mismo es el abastecimiento de productos alimenticios y de medicamentos y material para los hospitales.

“En 2019 Europa exportó a Cuba por valor de 2.100 millones de euros, la mitad de ellos desde España. Sin duda, ahora habrá un impacto negativo”

–¿Cuántos europeos quedan en Cuba?

–Aquí en Cuba quedan 2.400 europeos, pero en su gran mayoría son ciudadanos que trabajan en empresas de construcción, turismo, distribución alimenticia y aquellos que estamos trabajando en misiones diplomáticas, en embajadas y consulados. De ellos, hay poco más de 700 que tendrían visado de turista y que están disponibles para una repatriación. Para ayer domingo estaban previstos tres vuelos: uno de Iberia a Madrid, financiado en parte por el Ministerio de Asuntos Exteriores, con 289 plazas y completo, y hay dos vuelos a Italia, a Milán y Roma. Con estos tres aviones calculamos que va a salir la mayoría de los turistas que quieren abandonar la isla.

–¿Cómo se han visto afectadas las exportaciones e importaciones entre la UE y Cuba?

–Es muy pronto aún para saberlo, pero hay estudios que oscilan para Cuba entre un 10% y un 30% de su PIB. El volumen de los intercambios comerciales Europa-Cuba en 2019 ascendió a unos 2.500 millones de euros, con 2.100 millones de Europa a Cuba (de ellos la mitad exportados por España). Y hubo unos 400 millones de exportaciones cubanas a Europa: níquel, cobalto, langostas, camarones, medicamentos, ron y puros. Por parte europea se exportan desde vehículos hasta máquinas herramienta, material agrícola, gran cantidad de productos alimenticios y medicamentos. Sin duda habrá un impacto negativo, como ocurre a nivel mundial.

“El bloqueo que ha impuesto EEUU a Cuba desde hace casi 60 años es contrario al Derecho Internacional. Y en tiempos de pandemia, yo creo que inmoral”

–¿Y el turismo?

–El turismo ha colapsado y en estos momentos no hay turistas, aunque en 2019 la isla recibió casi 5 millones de turistas. Las previsiones más optimistas hablan de que el 2020 podría cerrarse con 1,3 millones de turistas, con lo que habrá una reducción muy importante de los ingresos por divisas en Cuba. Además, en el caso de Cuba se calcula que van a reducirse un 30% las remesas que envían los migrantes cubanos desde EEUU y España.

–¿Qué retos tiene Cuba cuando se supere el coronavirus?

–Si hace una buena gestión, el Gobierno saldrá fortalecido interna e internacionalmente por el envío de brigadas sanitarias a otros países. Se habla de que hay más de 45 países en lista, pidiendo el envío de médicos y enfermeras cubanas. Pero habrá que ver si en ese contexto de reforzamiento del gobierno cubano se ponen en marcha las reformas que necesita esta economía y se da un papel mayor a los cuentapropistas, lo que es el incipiente sector privado cubano que ya representaba antes de la pandemia un tercio de la población activa cubana: 1,5 millones sobre los casi 5 millones de trabajadores que tiene la economía cubana. Pero Cuba tiene esa fragilidad de las colas para el suministro de alimentos, la imposibilidad de las ventas online y el acceso a los supermercados por internet. Esa es la principal preocupación aquí, el abastecimiento alimentario y cómo hacer frente al mismo.

“Las fortalezas en el sector de la salud son evidentes en Cuba. Un pequeño país con 11 millones de habitantes tiene 95.000 médicos y 85.000 enfermeras”

–¿Cómo afecta el bloqueo de EEUU a la isla?

–El bloqueo económico, financiero y comercial que ha impuesto unilateralmente EEUU a la isla de Cuba desde hace ya casi 60 años es algo contrario al Derecho Internacional, al aplicar sus sanciones fuera de sus fronteras y castigar a las empresas que comercian o financian actividades con la isla de Cuba. Y en tiempos de pandemia como la que estamos viviendo, yo creo que es inmoral. EEUU acaba de incluir a Cuba en la lista de los países que no cooperan en la lucha contra el terrorismo, una medida más que desanima y desincentiva las inversiones y el comercio.

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