22 septiembre 2019
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Dos salmantinos que creían haberse casado llevan 6 años solteros por un error

Miryam y su marido no lo sabían hasta que la Justicia les citó

12 sep 2019 / 13:25 H.

Miryam Fernández contempla el álbum de su boda celebrada en la iglesia de Rollán el 3 de agosto de 2013. Un día inolvidable junto a 85 invitados que, sin embargo, a efectos legales, nunca existió. “Es surrealista y parece una inocentada buenísima, pero no lo es. Me está pasando”, relata a la entrada de los Juzgados de Salamanca.

El matrimonio entre Miryam y su marido fue bendecido por la Iglesia —como prueba está la certificación eclesiástica— pero por motivos que se desconocen, el sustituto del secretario del ayuntamiento de Rollán de aquel entonces, quien estaba de baja por enfermedad y falleció al poco tiempo, nunca inscribió este matrimonio en el Registro Civil de la localidad salmantina. Ellos nunca lo supieron. De hecho, dos días después de su enlace recibieron como es habitual el libro de familia, sellado y firmado por aquel secretario y también por el juez de paz de Rollán. Un documento oficial donde aparece que su matrimonio sí que está inscrito en el tomo 18, página 40, del Registro Civil de Rollán.

Seis años después, ya con dos hijos de 5 años y 11 meses que también aparecen en el libro de familia, ha llegado la sorpresa. Con gran estupefacción recibieron la semana pasada una carta certificada de Justicia, donde el Registro Civil de Salamanca les citaba a comparecer este martes “acompañados de dos testigos que presenciarán la celebración del matrimonio”. “Es ridículo, la gente no se lo creía”, afirma Miryam.

Del asombro, esta salmantina y su marido pasaron al enfado al descubrir que han pasado seis años casados a los ojos de Dios pero solteros legalmente. “En el limbo”, dice con humor. Nunca saltaron las alarmas. Ni al presentar documentos oficiales, ni en la declaración de la renta, ni al inscribir en el Registro a sus hijos.

“Lo primero que haces es pedir explicaciones, que nadie te da porque la actual secretaria del ayuntamiento de Rollán no sabe qué pasó y no sabe qué tiene que hacer. Lo que sí nos confirmó es que en el tomo 18 página 40 no aparecemos nosotros, sino otra pareja que se casó años después”, cuenta Miryam, que revela que hay un segundo matrimonio que se unió en Rollán en 2013 en la misma situación que ellos, sin inscribir.

Ayer Miryam y su marido se presentaron en el Registro Civil de los Juzgados de Colón, con su hija bebé, sin testigos pero con pruebas, casi más nerviosos que en sus primeras nupcias. “No vamos a firmar nada si no nos ponen la fecha de nuestra boda de 2013”, señalan firmes. Sin embargo, de nada sirvieron el álbum fotográfico y el vídeo de su enlace, el libro de familia y la certificación eclesiástica de su matrimonio.

“Yo no voy a estar molestando a nadie ahora, seis años después, para que vengan de testigos cuando ha sido un error de ellos”, se queja Miryam que ayer finalmente salió de nuevo ‘soltera’ al no haber declaraciones testificales. “Me han hecho firmar un documento de que estábamos allí y que me negaba a llevar testigos. Y yo he firmado otro explicando que he llevado documentos probatorios de mi boda. Ahora toca esperar. Aunque nos han dicho que sí nos pondrían fecha de 2013, será el juez el que decida si autoriza a que nos casen sin los testigos y si no lo autoriza, tendré un libro de familia donde sólo aparecerán los niños y no sabremos qué estado civil tenemos”, explica ella. En el Registro les reconocieron que desde 2017 no veían un caso tan rocambolesco. No es frecuente, aunque alguna vez ha pasado. Habrá que esperar para conocer el desenlace de esta historia.