07 julio 2020
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De qué forma ha cambiado el servicio de limpieza y de recogida de residuos por el coronavirus

FCC, la concesionaria de este servicio, ha incluido nuevas medidas para garantizar la seguridad de los ciudadanos en las calles

27 may 2020 / 10:16 H.

Nada hay más importante en las ciudades en estos tiempos de pandemia que contar con un servicio de limpieza y recogida de basuras de calidad que garantice la salud pública y propague un sentimiento de seguridad entre los vecinos. Es por esto que los 440 trabajadores de la concesionaria FCC que opera en Salamanca han adoptado las medidas recomendadas y han modificado su metodología de trabajo sumando técnicas más exhaustivas para evitar los contagios en las calles de la capital.

Desde los primeros días de la crisis sanitaria los operarios han sustituido el barrido seco por el húmedo con máquinas equipadas con difusores que están echando agua constantemente para no esparcir el virus, además se ha dado orden a todos los barrenderos de no utilizar el cepillo grande y sustituirlo por el pequeño para levantar menos cantidad de polvo y de posibles partículas contagiosas.

La desinfección es en la actualidad de vital importancia por lo que FCC ha puesto los vehículos de riego —baldeadoras de calzadas y de aceras, hidrolimpiadores y fregadoras— a trabajar diariamente para regar todos los barrios de la ciudad con una disolución de agua e hipoclorito de sodio al 0,1 por ciento. Además, siete operarios derivados de la limpieza viaria recorren también a diario Salamanca equipados con mochilas individuales o petacas para desinfectar el mobiliario urbano. Los trabajadores ponen especial cuidado en el patrimonio arquitectónico de la ciudad evitando regar con la disolución desinfectante las fachadas más emblemáticas de la ciudad dispersas por el caso urbano, limitándose a descargar el contenido de las petacas en aceras, bordillos y calzadas.

Los trabajadores de FCC también son requeridos en ocasiones para desinfectar aquellas zonas donde ha habido algún caso de contagio en que el enfermo se ha visto obligado a pasar la cuarentena en su casa, desinfectando los portales y el mobiliario urbano más próximo con la disolución para eliminar cualquier rastro de infección en el barrio.

En cuanto a la recogida de basuras se ha puesto en marcha un servicio especial todas las mañanas por el que se vacían los 55 contenedores que hay junto a los hospitales, los centros de salud y las residencias y que son más susceptibles de contener material contagioso. Los desperdicios se recogen en un camión específico que traslada el contenido al Centro de Tratamiento de Residuos de Gomecello donde se vacía en una fosa que se cierra sin que nadie lo manipule ni seleccione.

La inseguridad que produce el miedo al contagio ha hecho que muchos vecinos eviten tocar el mobiliario urbano y dejen las bolsas fuera de los contenedores por lo que equipar a los trabajadores con los pertinentes equipos de seguridad es vital. Diariamente los operarios de limpieza reciben su Epi con guantes de nitrilo y mascarillas para trabajar y, en los casos más específicos de situaciones más expuestas se les dota también de gafas integrales y de pantallas protectoras. Además se intercalan los horarios para que los trabajadores no coincidan en los vestuarios.

La empresa encargada de la limpieza urbana de Salamanca es también muy meticulosa con la maquinaria por lo que las cabinas de los 125 vehículos con los que cuenta su flota se desinfectan diariamente a la entrada y salida de cada turno. Del mismo modo sucede con los ocho cantones —o locales donde se reúnen los barrenderos— dispersos por la ciudad y que se componen de vestuario, servicio y una zona común donde están los carros.

El grupo FCC además ha impulsado un proyecto por el que cada uno de sus empleados puede donar la cantidad que desee a la iniciativa “Ningún hogar sin alimentos” que envía comida a los Bancos de Alimentos de España y que parte de la Fundación Incorpora de La Caixa, con la que FCC colabora intensamente para la inserción de personas en riesgo de exclusión. La misma cantidad donada por el conjunto de empleados será también puesta por la empresa con el objetivo de contribuir a paliar la situación de necesidad que se está empezando a producir en numerosos hogares de las ciudades en las que FCC presta servicio.

Este rasgo solidario se suma a la limpieza y a la recogida de residuos que ahora incluyen la desinfección de todos los barrios, un sistema más exhaustivo que probablemente haya llegado a Salamanca para quedarse por lo que FCC garantiza los ciudadanos que la seguridad y la salud pública son el resultado de un trabajo de calidad.

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