10 diciembre 2019
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Coque Malla: “Abrir la gira en Salamanca ha sido una casualidad maravillosa”

El cantante inicia este sábado en el CAEM su “¿Revolución Tour?”

08 nov 2019 / 10:41 H.

Coque Malla abre este sábado en el CAEM de Salamanca (21:00 horas) su “¿Revolución Tour?”. Músico, cantante y actor, ve a su banda muy en forma y espera que esta gira sea inolvidable.

¿Por qué ha elegido Salamanca para este debut?

Salamanca está cerca de Madrid, que ayuda mucho. Las fechas las condicionan las agendas de los teatros donde actuamos, pero Salamanca me parece perfecta. Ha sido una casualidad maravillosa. Tocamos en 2018 en Salamanca y fue un concierto cojonudo. Y el público de Salamanca me parece muy guay. Hay muchos estudiantes. Y no es esa ciudad enorme ni ese recinto gigantesco que te encoge el estómago, pero tampoco es empezar en una ciudad pequeña.

¿Estuvo a gusto en el Fàcyl 2018 en la plaza de Anaya?

Muchísimo, muchísimo. Fue una maravilla. Antes de ir estaba tenso porque no me gustaba la hora a la que íbamos a tocar y luego fue todo maravilloso: la hora perfecta y el concierto estupendo. Y nos va a servir de talismán al público y a nosotros.

Este disco surgió cuando de regreso de un viaje fue escuchando sus notas de voz del móvil. Se dio cuenta de que había material para “¿Revolución?”

Hay una fase muy rudimentaria y primaria, que es grabar pequeños bocetos y pequeñas ideas, algunas un poquito más desarrolladas. A veces me siento al piano y hay una estructura en la melodía. Otras veces son frases sueltas cantadas caminando por la calle que se me ocurren de repente, que pueden dar origen a una canción o acabar en la papelera del teléfono

¿Tenía mucho material “primario”?

Se habían producido esas notas de voz durante tantísimo tiempo que había muchísimas. Había de todo y cuando las escuché, dije: “¡Hostia! Aquí hay un disco, aunque hay que trabajar, hacer limpieza, borrar cosas y por supuesto desarrollar todas las que finalmente iban a ser canciones.

¿Cómo lleva que el público grabe la actuación con los móviles? Vi a un artista que decía que arriesgaba menos, que era más comedido con sus chistes y comentarios ante el público.

El escenario es un lugar para arriesgar, te graben o no te graben. Anda que no ha habido a lo largo de la historia retransmisiones en directo de conciertos multitudinarios. Recuerdo uno de Prince, que no pudo venir a España porque no había salas con las condiciones necesarias para el espectáculo que traía, y entonces lo retransmitieron para toda Europa en directo, desde una ciudad europea. Imagínate si Prince hubiera pensado: “En este concierto no puedo arriesgar porque me va a estar viendo toda Europa”. Si no arriesgas y, sobre todo, si no te dejas llevar totalmente y sueltas amarras, no ocurre lo que tiene que ocurrir, que la gente se vuelva loca y se emocione, y que el público suelte amarras también.

¿Qué es soltar amarras?

Perder el control en el escenario, soltar las riendas y ser libre. Dejar que tu emoción y tu expresividad sean totalmente libres para conmover a la gente.

Se siente seguro en el escenario.

Es mi medio natural. Estoy cómodo, soy dueño de la situación y no hay esa ansiedad que hay en el estudio y durante el proceso creativo. En ese proceso siempre tienes la duda de si estás consiguiendo o no aquello que tú tenías en la cabeza. En el escenario hay otra ceremonia, diferente al estar en el estudio investigando y trabajando duro. Subirse al escenario no es trabajar.

Vendió su casa para pagar un “Soy un astronauta más” y el disco no funcionó.

Eran los inicios de una carrera nueva, de mi carrera en solitario. Todos los comienzos son complicados, difíciles. Yo planteaba un disco que no tenía nada que ver con lo que había hecho hasta entonces con Los Ronaldos, que era una cosa festiva, callejera, inmediata. Di un golpe de timón. Pero la gente lo fue entendiendo y con “La hora de los gigantes” (2009) creo que lo acabó de entender del todo. A partir de entonces ya se notó que la gente venía a escuchar las nuevas propuestas y no al cantante de Los Ronaldos a ver si tocaba alguna canción de Los Ronaldos. A partir de ahí todo fue estupendo y los principios también fueron estupendos porque aprendí mucho.

¿Los artistas trabajan para que el público les pida otra?

Sí, pero hay que trabajar para quedarse satisfecho uno mismo. Y si luego da la casualidad de que a la gente le gusta, ya eres feliz. Cuando estás encerrado en el estudio, componiendo en la intimidad, tienes que pensar en ti, no en el público.

¿Dónde tiene el Goya a la mejor canción original para “Este es el momento” de “Campeones”?

En una estantería tapado un poco por una planta. Y la gente cuando lo ve, me regaña. Y en cuanto a la relación con Javier Fesser, un día recibí un correo electrónico, con la película prácticamente terminada, y fue de infarto porque me dieron poco tiempo para pensar en la canción, componerla y grabarla. Nada más ver el tráiler se me puso la carne de gallina y pensé que iba a ser uno de esos taquillazos que unen a la crítica y al público, un éxito de los que te alegras. Me reuní con Fesser, me contó su experiencia rodando y la capacidad de esta gente para ser felices y vivir el momento. Y de esa conversación salió la canción.

¿Le volveremos a ver como actor?

No cierro esa puerta, pero es muy complicado combinar dos profesiones de manera seria y rigurosa. Sería como tener dos vidas. Para hacer una carrera seria en el cine hay que entregarse al cien por cien y yo estoy entregado a la música al cien por cien. Pero si da la casualidad que alguien piensa en mí y me gusta el proyecto y el guión, y además tengo tiempo, encantado. Esa carambola puede ocurrir, pero no todos los años.

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