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Las personas que están en una situación de vulnerabilidad, viviendo en la calle, sufren mucho durante todo el año, pero en estas fechas navideñas con el intenso frío, esta situación se agrava.
La Unidad de Emergencia Social de Cruz Roja, que cuenta con la financiación del Ayuntamiento de Salamanca, les atiende e intenta paliar su situación.
No obstante, más que la ayuda física, que es muy importante, el reto es acompañar, escuchar y atender a estar personas que viven una situación muy extrema.
Durante el recorrido nocturno que realiza la Unidad de Emergencia Social (UES) por las calles de la ciudad de Salamanca, desde las nueve y media de la noche hasta pasada la medianoche durante cinco días a la semana, se identifica a personas en situación de calle, tanto en las paradas fijas de la ruta como en otros lugares donde estas personas se encuentren refugiadas del frío.
A las 21:00 horas ya se congregan varias personas en el paseo de la Estación, a la espera de que llegue su turno para ser atendidos por la UES.
El voluntariado de la UES de Cruz Roja atiende sus necesidades, les ofrece comida para cenar y bebida caliente (leche, café, té y caldo), productos de higiene, ropa de abrigo (mantas, sacos de dormir, guantes, gorros, calcetines…) y, lo más importante, da un acompañamiento con una escucha a la persona, informándole de la posibilidad de acudir al Centro de Atención a Personas Sin Hogar ubicado en la sede provincial de Cruz Roja, así como al resto de recursos existentes en la ciudad.
Concretamente, la Unidad de Emergencia Social es una actuación de intervención social en la calle itinerante que utiliza un vehículo adaptado para la atención de población en situación de riesgo de exclusión social.
Respecto al colectivo de personas sin hogar, Cruz Roja ha dado apoyo en lo que va de año a 527 personas en el centro CAPSH (un 83 % varones y la mitad de nacionalidad española), de los que 277 fueron atendidos por la Unidad de Emergencia Social.
Manuel es uno de los usuarios que acude frecuentemente al paseo de la Estación para que Cruz Roja le asista con la Unidad de Emergencia Social. «Yo suelo venir a coger agua y un sándwich y comer un poco», reconoce este usuario.
Manuel llegó en febrero a Salamanca desde Perú sin tener nada. «Llegué sin nada dede Perú y mi familia se quedó allí. Mi situación en Perú era muy complicada. Me cogí un billete de autobús desde Madrid a Salamanca sin fecha de vuelta y cuando llegué, estuve unos días durmiendo en un banco», afirma este usuario.
Su situación cambió cuando un trabajador de Cruz Roja lo localizó y lo ayudó para que su situación mejorara. «Yo vivía en la calle. Me vio un trabajador y me inscribió en Cruz Roja». Manuel ahora no vive en la calle, pero no tiene trabajo, lo que hce que asista al Comedor de los Pobres y al UES de Cruz Roja por las noches. «Hay muchas personas que llegan aquí porque no tienen nada, como yo. Es de agradecer que haya gente que nos ayude a quienes estamos en esta situación para, al menos tener algo para comer», explica Manuel.
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