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Una de las vías abandonadas en Salamanca.
Un camino por las vías salmantinas con destino a ninguna parte

Un camino por las vías salmantinas con destino a ninguna parte

La provincia tiene poco más de 200 kilómetros de vías férreas y nada menos que la mitad del total, quedaron sumidos en el abandono y entregados a la vegetación

Domingo, 11 de octubre 2020, 17:03

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Matorrales y hierbajos inundan los caminos que durante un siglo conectaron a las personas y movieron los productos. La vida se extinguió en una Nochevieja del siglo pasado, cuando un Gobierno socialista consideró que la prestación de algunos servicios públicos deslucían sus cuentas y acordó el cierre a la circulación de viajeros de cerca de 2.000 kilómetros de vía férrea, correspondientes a 26 lineas de tren. Aunque 14 de ellas mantuvieron el transporte de mercancías, éste quedó suprimido definitivamente en los años siguientes.

El cierre de las líneas Plasencia -Astorga, paralelo al trazado de la antigua Vía de la Plata romana, y La Fuente de San Esteban-Barca d’Alva aceleró el declive económico del territorio de la Raya, que se quedó sin alternativa de vía de transporte y que tardaría nada menos que 25 años en contar, al menos en el tramo de Salamanca, con la demandada autovía. Para los últimos tramos, en la provincia de Zamora, hubo que esperar treinta.

A pesar del cierre al transporte de viajeros, la línea de la Vía de la Plata siguió utilizándose para el transporte de mercancías hasta 1996, que se amplió hasta 1998 en el tramo Salamanca-Valdunciel para dar servicio a la planta de Repsol.

Durante años, la reapertura de la línea férrea popularmente conocida como “de la Ruta de la Plata” —era el nombre del TER que circulaba por la línea Plasencia-Astorga— fue objeto de reivindicación política y movió a ayuntamientos, diputaciones, Cámaras de Comercio y hasta a Gobiernos. Pero el progresivo deterioro de las infraestructuras, las serias incógnitas sobre la demanda existente y su viabilidad económica en un territorio gravemente despoblado fueron apagando la polémica.

Con la reorganización de los servicios del operador Renfe, por un lado, y el administrador de infraestructuras ADIF por otro, que asumió la gestión en 2005, los antiguos corredores de comunicaciones comenzaron a ser contemplados como posible atractivo turístico, una idea que encontró el respaldo de los municipios de los trayectos. Pero la retirada de los primeros raíles encontró la oposición de administraciones y grupos de acción local partidarios de aprovechar las vías para utilizar ciclorrailes o poner en marcha trenes históricos, propuestas que, en plena crisis, resultaban poco viables.

Alba de Tormes, Terradillos, Calvarrasa de Arriba, Arapiles y Carbajosa de la Sagrada fueron los primeros municipios en asociarse para constituir la Asociación Vía Férrea de la Plata (VIFEPLA). Una vez que ADIF retiró el material ferroviario y se estableció el contrato, en 2016 se abría la vía verde de 20 kilómetros. Casi simultáneamente, en el extremo sur de la línea a su paso por la provincia, la retirada de las vías en los 17 kilómetros que transcurren por los municipios de Béjar, Cantagallo, Puerto de Béjar y Baños de Montemayor, ya en Cáceres, permitió poner en servicio hace dos años la segunda Vía Verde salmantina.

En la inauguración de este Camino Natural —que ya estaba abierto a los usuarios desde hacía varios meses— la delegada del Gobierno, Virginia Barcones, anunciaba que la retirada de las vías proseguiría hacia el Norte de la línea desde Navalmoral de Béjar hasta Alba de Tormes, por el norte. En este sentido, el pasado noviembre quince municipios suscribían la creación de la Asociación Vía Verde-Salamanca Sur, presidida por el alcalde de Ledrada. para impulsar este objetivo.

La tercera actuación que se recuperará apunta a ser una de las joyas de la corona del turismo provincial. Al menos ese es el propósito de la Diputación provincial de Salamanca, que ha invertido en los últimos cuatro años cerca de un millón de euros en la restauración de los últimos 17 kilómetros de la vía de La Fregeneda, entre este municipio y el puente internacional sobre el río Águeda, por el que se accede a Barca d’Álva.

Con la apertura de este Camino de Hierro, que se espera abrir oficialmente el próximo año, serán aproximadamente 55 los kilómetros de antigua vía revitalizados. En el resto se han producido actuaciones puntuales, como la supresión por la Diputación del puente ferroviario de Valdunciel en 2015. El vecino Ayuntamiento de Villares de la Reina ha solicitado a ADIF la cesión de su tramo , actualmente en fase de estudio, y que permitiría abrir hasta 12 kilómetros de una nueva vía verde. El resto, que supone más de un tercio de la red férrea extendida en Salamanca, espera la oportunidad de servir de alguna utilidad.

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