22 septiembre 2019
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El dólmen de esta localidad salmantina que permite conocer más sobre la Prehistoria

La excavación en el Dolmen “Casa del Moro”, impulsada por la Junta y realizada por el arqueólogo Ángel Palomino, arroja luz sobre una etapa de “cerca de 5.000 años del paso del Neolítico a la Edad de Cobre”

11 sep 2019 / 21:28 H.

Es común encontrarse en la geografía salmantina con las popularmente conocidas como “piedras hincadas”, dólmenes megalíticos que fueron levantados en una época bastante larga de entre los 6.000 y los 2.000 años antes de Cristo y entre ellos se encuentra el “Dolmen de la Casa del Moro”, en Casillas de Flores que más allá de unas meras “piedras hincadas” supone “una importante oportunidad para conocer más detalles sobre una etapa oscura como fue el paso del Neolítico a la Edad de Cobre”, señala el arqueólogo Ángel Palomino.

Este destacado dolmen de Casillas de Flores ha sido objeto de una excavación arqueológica impulsada por la Junta de Castilla y León y dirigida por Ángel Palomino que ha sacado a la luz la estructura de la construcción megalítica que estaba prácticamente tapada por el paso de los siglos e incluso con un gran roble creciendo en el centro de la cámara funeraria.

“Esta primera excavación nos ha permitido conocer parte de la estructura original del dolmen compuesta por la cámara funeraria circular, un corredor de acceso orientado hacia la salida del sol y la existencia de una gran piedra, rota en dos partes, que podría ser la cubierta del dolmen o la embocadura del corredor, algo que se podrá determinar con futuras excavaciones”, asegura Ángel Palomino.

Los dólmenes megalíticos era tumbas colectivas “aunque también suponían monumentos y hitos que marcaban la presencia en la zona de un determinado grupo, de ahí que el de la Casa del Moro se encuentre en un terreno sobreelevado, como tres metros, al lado de una cañada que en tiempos seguro que también fue lugar de paso de personas y ganados”, afirma el arqueólogo.

Las labores realizadas en la “Casa del Moro” de Casillas de Flores permiten conocer cómo fue el paso del Neolítico a la Edad de Cobre, como señala Ángel Palomino “al existir un hito del dolmen derribado, así como una de las piedras de la cámara funeraria, aunque la tumba posteriormente se siguió utilizando, a pesar de la gran destrucción sufrida en el Calcolítico, en torno a los años 2.200 a 2.500 antes de Cristo”.

Habrá que esperar hasta que la Junta de Castilla y León, impulsora de la excavación, presente el informe para conocer más detalles de esta gran obra del Neolítico en la que no se han conservado restos óseos “debido a la acidez de la tierra, pero en el que sí se han encontrado otros restos como puntas de flechas lo que da una idea de que fue una época conflictiva”, afirma el arqueólogo.

Este dolmen ya fue objeto a finales del pasado siglo de una excavación arqueológica aunque en aquella ocasión los trabajos se centraron en el túmulo y no en la cámara funeraria.

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