01 diciembre 2020
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Tiempo de castañas

    “¡Fernando al mando!”, gritaron enfervorizados los hosteleros por el apoyo del concejal de Turismo Fernando Castaño Sequeros. El lunes, en la manifestación de la Plaza, su gratitud la estamparon en una pancarta. Dice este periódico que Castaño bajó para que la retirasen, pero debió ser con la boca chica, porque -el ágora entregada y el ego alborotado-, se acabó dirigiendo a las huestes del gremio. El edil critica las medidas de Castilla y León que les perjudican, sabiendo que las decreta su correligionario Igea, de Ciudadanos. La rivalidad no es nueva. El vicepresidente de la Junta ya había sugerido al salmantino, en mayo, que cambiara de partido. Luego le aludió llamándole despectivamente “moderno héroe”, y tachándole de “irresponsable”, que no debía dedicarse a la política.

    Mañueco, para ser presidente de la Comunidad tuvo que negociar con Igea y cederle la vicepresidencia, sabiendo que el correoso vallisoletano le causaría dolores de muelas. Aquí García Carbayo tuvo que hacer lo propio con Castaño para ser alcalde, confiando en que no fuera un verso suelto. La pandemia ha sacado a la luz el talante político de ambos: Igea, médico, pilotando el impopular control del virus; y Castaño, abogado, popularísimo criticando sus medidas. Como ciudadano de a pie estoy con mis amigos y vecinos de bares y restaurantes, y por tanto con Castaño. Pero si fuera el consejero responsable de atajar la pandemia, es posible que adoptara tan parecidos como odiosos acuerdos. Eso sí, antes estudiaría por qué Madrid está logrando no cerrar los establecimientos del gremio y apenas contagiarse, así como el exiguo porcentaje de “culpa” que en esta segunda ola se atribuye al sector hostelero.

    Fernando es listo. No es un bufón, aunque presentó su libro “Martillo de tontos” calándose un gorro de aquellos. Y es un buen jugador de ajedrez, que mueve con pericia sus piezas (oportunidades) en el tablero de la política. Pero claro, debe saber que las listas próximas no las confeccionarán los hosteleros, sino los aparatos de los partidos, que descartan a quienes juegan por libre. Vamos, que se arriesga a un jaque mate. Por cierto, siendo nieto de Don Ernesto Castaño y sobrino de Juanito “Castañoscuro” (ambos políticos), yo recomendaría a Fernando que se fijara solamente en el abuelo.

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