27 septiembre 2021
  • Hola

Políticos divinos

29 jul 2021 / 03:00 H.

    TODOS los políticos, desde el más irrisorio y esperpéntico concejalillo del último pueblo de España, hasta cualquiera de los fantoches que gobiernan las naciones; cuando se miran al espejo, el único reflejo que ven es un áureo nimbo divino flotando sobre su ilustrísima y peluda cabeza de burro.

    Me asombra el nivel de fantasía de estos personajes. Piensan que son auténticos magos o semidioses que, con un caracoleo de sus varitas mágicas, pueden solucionar los mundanos problemas de sus mortales súbditos.

    Mañana nuestra pléyade de dirigentes, la flor y nata de la circense política patria, se reunirá -por capricho de Pedro I- en nuestra querida Salamanca.

    ¿Qué le hemos hecho nosotros a este hombre para que quiera reunirse aquí? ¿No podía dejarnos en paz y montar la farsa en alguno de los muchos palacios que tiene la capital de España? Somos unos humildes y discretos provincianos, casi vivimos como hobbits, no nos haga cargar con esta infame cruz. No nos cuelgue el sambenito de ser la cueva de Alí Babá.

    Este invitador en casa ajena quizás espera que las centenarias piedras de San Esteban le insuflen algún hálito de sabiduría trascendental en su hueca mollera, o que el residuo espiritual del almirante de la Mar Océana le desvele en sueños el rumbo por el que dirigir el mundo -pues España ya se le ha quedado chica-. A saber. Guardo la esperanza de que, ascendiendo por la escalera de Soto, tropiece con su capa de soberbia y, fruto del golpe, tenga una visión de la Escuela de Salamanca en la que Azpilicueta, Alcalá y Molina le hagan entender la teoría del valor-escasez. —Este pensamiento de la Escuela de Salamanca inspiraría, cuatrocientos años después, a la Escuela Austriaca de Hayek, Wieser y Mises; y ésta, a su vez, derivó en la nueva teoría cuantitativa del dinero formulada por Milton Friedman, que vaticinó el castañazo económico que nos espera—.

    Ahora que el panorama pinta con pestes y pandemias propongo, humildemente, que nuestro honorable alcalde, el señor Carbayo, en una remembranza de su docente vocación, aproveche la ocasión para acercar a nuestros prebostes al Patio de Escuelas e ilustrarles sobre los peligros que entrañan las enfermedades venéreas, mientras señala las fálicas gárgolas. Quizás así encuentren entre todos alguna inspiración para resolver el covidiano asunto.

    Además, no queremos que durante su visita a Salamanca nuestras ilustrísimas se empapen tanto de las disolutas costumbres de los estudiantones charros que se lleven de recuerdo un hongo, o algo que no se transmita por vía aérea, si no por otras partes más pudendas. Aunque algunos no tendrán nada que temer pues, a fecha de hoy, ignoro —y tampoco necesito saber— si albergamos en la ciudad alguna sauna gay.

    Estimados conciudadanos, anímense y pasen a saludar y presentar sus respetos a nuestro Presidente. No solucionarán nada pero, ¿y lo a gusto que se queda uno al soltar un buen, y merecido, improperio?

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