29 noviembre 2021
  • Hola

Mal nacido

18 oct 2021 / 03:00 H.

    Ciertamente te esperábamos como agua de mayo, eras muy deseado por todos, eras ilusión y esperanza. A pesar de la larga espera, o quizá por ello, has nacido enfermo. No eres un malnacido, si no que has nacido mal. Son muchas tus carencias y las sufrimos con paciencia, porque confiamos que mejores y porque no nos queda otra. El caos y la confusión corren por tus pasillos y estancias. Espero, confío y deseo que el tiempo ponga cada cosa y a cada uno en su sitio. Quizá hubiera sido mejor esperar un poco más tú nacimiento, pero a veces los intereses se imponen a la lógica y al sentido común. La política muchas veces va al margen de la humanidad.

    Muchos, quizá llevados por la rutina o el cansancio y tal vez como modo de defensa, se deshumanizan y hacen de ti algo frío y poco hospitalario. Qué contradicción ¿verdad? Quizá tendríamos que preguntarnos pacientes y trabajadores si más allá de la enfermedad física no estaremos padeciendo algún tipo de carencia de vitamina de cariño, de respeto, de comprensión, de ternura, de compasión, ... Querido Hospital Universitario, a pesar de los pesares, deseo verte crecer y dar respuesta a nuestras necesidades. Queremos que te conviertas en lo que realmente estás llamado a ser, un referente en el mundo de la sanidad. Hay muchos y muy buenos profesionales dispuestos a darlo todo por ti. Quizá en estos momentos, con tanto cambio, andamos todos un poco desubicados. Esto sin duda dificulta la rapidez a la hora de recibir atención. No ha de extrañarnos pues que entremos por urgencias el día 14 a las 20 horas, pasemos la noche en esa acogedora sala de espera y desespera, amanezcamos siendo atendidos diligentemente a las 10 de la mañana del día 15, Santa Teresa. “La paciencia todo lo alcanza” y en el nuevo Hospital Universitario te la trabajas aunque no quieras.

    En fin, la cosa no va mal del todo y una vez visto y valorado el paciente ingresará a las 16 horas, es decir, 20 horas después de la llegada. De nuevo Santa Teresa: “Espera hija y veras grandes cosas”. En medio del caos, la impotencia, el desconcierto y todo lo que se nos ocurra, una amable celadora se apiada y comparte unos cafés con leche que, dada la situación, vienen como caídos del cielo, realmente vienen de la máquina expendedora porque la cafetería aún viene de camino, juntamente con el parking, las taquillas, ...

    Mientras, Melchor mi compañero en esta aventura, se impaciente, no alcanza a entender tanta demora y se transforma de paciente en impaciente. En fin, que no nos toque, y si nos toca que Dios reparta suerte. Mientras suena en mi cabeza aquello de: “y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres ...” En ese momento a Melchor le van a repetir la PCR, la primera se perdió. En fin, Hospital Universitario de Salamanca, odisea del espacio y del tiempo. No queda otra que tomárselo con amor y con humor. “Nada te turbe, nada te espante...”

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