14 diciembre 2019
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La lechera, el “casco” y el capacho

30 ago 2019 / 03:00 H.
César Lumbreras
La trastienda

Oye, niño, vete a por una gaseosa, llévate el ‘casco’ y no tardes”. Este era uno de los “mandados” más habituales que nos encargaban a los chavales hace medio siglo. Otro algo más pesado y muy de actualidad durante el verano era el siguiente: “coge el carretillo, pon las dos cajas con ‘botellines’ (de cerveza, para los mas jóvenes) que están vacios y vete a cambiarlos” (se entiende que por otros llenos). Y para allá que ibas, bien fuese a la tienda, o al bar. También había que acudir cada tarde a por la leche de vaca a casa del ganadero que la suministrase, provisto eso sí de la lechera correspondiente. Llegabas a la tienda con el capacho y en él ibas depositando lo que compraba tu madre envuelto en papel duro. El plástico brillaba por su ausencia. ¿Qué tienen en común los ejemplos anteriores con la actualidad? Pues que hace medio siglo ya practicábamos sin saberlo, o quizás sí, lo que ha ahora se ha dado en llamar el reciclaje y la economía circular.

En el caso de los botellines de cerveza o la gaseosa, los envases eran de cristal, se pagaban la primera vez que los comprabas y a partir de ahí cambiabas el vacio por el lleno, abonando solo el importe del contenido. En el caso de la lechera era la misma todos los días. Las bolsas de plástico, tan habituales hoy, a la vez que denostadas, prácticamente no existían y todo iba a parar a los capachos y las cestas de mimbre, que se utilizaban durante años y no contaminaban.

En parte, a eso es a lo que se tiende ahora mismo. Se trata de un asunto que va a estar de mucha actualidad a lo largo de los próximos meses, durante este curso que comienza, en el que la lucha contra el cambio climático, la emisión de gases de efecto invernadero y contra la contaminación de los mares por los plásticos serán ejes centrales de la actualidad.

El último informe del grupo de expertos de la ONU ha sido un aldabonazo y ha caído muy mal entre los ganaderos. Conviene leer el texto con detenimiento, antes de lanzar juicios y críticas generalizadas contra sus autores. En el papel se pone de manifiesto, sobre todo, la necesidad de luchar contra el desperdicio alimentario en los países desarrollados como una forma de frenar el cambio climático.

En diciembre tendrá lugar en Santiago de Chile la COP25, la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático.

Es de esperar que ya se pongan sobre la mesa los compromisos de los diferentes países para cumplir con el Acuerdo de París. Dicen muchos expertos que el tiempo se acaba. ¡Ojala se equivoquen!